"El príncipe" de Maquiavelo y "El antimaquiavelo o Examen de El príncipe" por Federico el Grande
Estudio preliminar de Sabino Fernández Campo e introducción histórica de Edmundo González-Blanco
Editorial Styria, Barcelona 2009, 400 págs.
Por Alberto López Echevarrieta
No puede decirse que el estadista y escritor italiano
Nicolás Maquiavelo (1469-1527) tuviera mucha suerte en la vida.
Procedía de familia noble y participó en gestas bélicas
en una época dorada para las artes y las ciencias, pero cayó
en desgracia cuando los Médicis entraron en la ciudad de Florencia
donde vivía. Acusado de conjura fue hecho prisionero y torturado.
Obligado a apartarse de la política activa, se retiró a
su propiedad de San Casciano donde redactó "El príncipe",
su obra más famosa.
Escrita en 1513 no pudo ser publicada hasta 1532, cuando
el autor ya hacía años que había fallecido. La gloria
le llegó tarde. En cuanto "El príncipe" vio la
luz su éxito fue inmediato en parte marcado por la controversia
que suscitó. Su popularidad adquirió unas dimensiones extraordinarias
al contener unas reflexiones críticas sobre la Italia del momento.
Maquiavelo se preguntó qué son los principados, cómo
se adquieren, cómo se conservan y por qué se pierden. Las
discusiones sobre el contenido de la obra surgieron del examen que hizo
el autor sobre la posibilidad de un principado nuevo y cuyo proyecto se
lo brindó a quien había dedicado el escrito, el mismísimo
Lorenzo de Médicis.
Para
Sabino Fernández Campo es éste un libro del mayor interés.
A lo largo de los cinco lustros que han pasado desde su concepción,
"El príncipe" ha sido siempre una obra sumamente discutida
y objeto de criterios radicalmente contradictorios. Para el presidente
de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, el autor refleja
en el texto la realidad de su mundo y aporta unos consejos que continúan
siendo válidos –o mejor dicho, no válidos, pero sí
aplicados- para tratar por todos los medios de conservarlo desde un punto
de vista político.
Quien otrora fuera Secretario General de la Casa del
Rey opina que "los políticos ponen más entusiasmo
y esfuerzo en preparar unas elecciones y ganarlas, que después
en gobernar". Dice asimismo en su estudio preliminar que "El
príncipe" parece estar inspirado en Napoleón Bonaparte,
como si de una premonición se tratara, y que el emperador reaccionó
al darse por aludido". Estos comentarios, incluidos en el libro
que tratamos, enriquecen un texto original que cuenta además con
una extensa introducción histórica y el análisis
del filósofo, traductor y escritor Edmundo González-Blanco,
autor entre otros de "Los orígenes de la religión",
"Alemania y la guerra europea", y, sobre todo, una interesante
"Historia del periodismo".
González-Blanco confiesa que "pocos
escritores han sido tan aborrecidos, tan denigrados, como Maquiavelo",
del que dijo el mismísimo Napoleón: "Me parece que
es el único escritor digno de leerse".
El libro corresponde a una edición de lujo, con
fotografías y abundantes notas al margen para la mejor comprensión
de algunos términos y juicios, pero, sobre todo, se ve enriquecido
por las aportaciones citadas, así como la inclusión de "El
antimaquiavelo o Examen de El príncipe", de Federico el Grande.
De imprescindible lectura para políticos e intrigantes
en general, así como para curiosos de la gran literatura clásica
y morbosos descubridores de obras prohibidas.
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