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Vasili Grossman: Todo fluye


Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. Barcelona, 2008. 288 págs.



Por Mercedes Martín de la Nuez


Podríamos objetar a la tesis de Grossman que es necesario sujetarse a leyes, para no sucumbir los unos a los otros, pero es cierto que su novela no es ficción. Sus personajes existen. Reconocemos en ellos al vecino, o, si nos atrevemos a mirarnos, nos reconocemos a nosotros: miedosos, vanidosos, repelentes, acusando al hermano, al abuelo, al amigo ante las autoridades, inmersos en la mentira.

Vasili Grossman escribe que el pueblo ruso consintió, escribe que Stalin y Lenin (exculpado por la literatura oficial rusa) eran dictadores criminales productos del pueblo, del alma rusa, consentidora, esclava por tradición. Todo fluye… nada se detiene, excepto las estatuas de las calles. Cuando el preso político sale a la calle después de treinta años en los campos de concentración, sólo reconoce las estatuas de las calles y los cuadros de los museos, es un extraño en su ciudad. Él no estaba, pero Rusia siguió sin él. La desgracia personal, incluso la de todo un pueblo, no impide que la vida siga. Es un recurso literario, pero también es verdad. Y si el preso político tiene la desgracia de toparse con alguna cara conocida, después de treinta años, en su corazón alterado tiene la sospecha de que aquél consintió que a él lo deportaran al infierno.

El mayor logro de la novela es la caracterización psicológica de los personajes, mezquinos pero humanos, viles pero atormentados, cobardes pero vanidosos, injustos pero razonables, hipócritas pero con mala conciencia, personas de todo tiempo y lugar: Rusia, años treinta. Genocidios, etnocidios, Todo fluyetotalitarismo, campos de concentración, reputadas personalidades partidarias, firmantes, cómplices, alocadas, ciegas, exterminio impune, impúdico, inmoral, fanático. Y después, cuando la alucinación termina, cuando la propaganda del régimen desaparece y se ve la realidad y los parches colocados aquí y allá estúpidamente, la pantomima, el teatro… Los supervivientes se miran asombrados, algunos callan, otros olvidan, otros se justifican…

Terrible historia que pone el dedo en la llaga, enfoca directamente el cadáver del niño, los golpes de los cuerpos, la sangre de la calle, las personas como bestias, la crueldad a raudales. Les advertimos que las imágenes que van a ver a continuación pueden herir su sensibilidad.

1964, un año después de escribir esta novela y crónica, y testimonio, y declaración ante un jurado imposible, y ensayo, y elegía… el periodista del régimen, Vasili Grossman murió. La antigua URSS había raptado el manuscrito de Vida y destino y nada presagiaba que el mundo entero iba a enterarse de los horrores cometidos durante los regímenes totalitarios comunistas. Pero todo sale a la luz. Todo fluye llegó a las librerías europeas en 1970, en el 74 se rescata el manuscrito de Vida y destino. La primera edición de Todo fluye en la URSS es de 1989…

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Nº 43 - Marzo de 2009

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