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Dante Medina: Dibujos al carbón de la flor y la abeja para AmyAullido Libros, Punta Umbría, 2007. 52 págs.Por Alberto García-Teresa Utilizando de manera totalizadora formas paralelísticas, los poemas llaman la atención por el juego continuo con la estructura, que dispone y resitúa de manera constante a los personajes (la flor y la abeja de un jardín; sujetos de una encadenada serie de hechos apuntados de manera esencialista), sus acciones, sus descripciones y los propios juegos retóricos. Se trata de piezas muy breves, de organización sencilla y simple, repetitiva, que logran construir una cadencia fluida y acogedora. Dante Medina ha tenido la habilidad, en ese sentido, de ofrecer un poemario de indisoluble (no funciona, de hecho, ningún poema fuera del contexto de la obra más que como apunte, como imagen poderosa, como aforismo) pero que parece no ser capaz de concluir nunca, pues sus vueltas y revueltas dan la impresión de pretender dirigirse hacia el infinito. En esta pareja, en la flor y la abeja, se recogen todos los seres vivos. El poeta plasma, con notable lirismo, la relación entre ambos, los sentimientos que despiertan y, finalmente, la capacidad de todo ello. De este modo, la obra posee una estructura discursiva constituida por una imaginería de gran lirismo, de componentes puramente de un Romanticismo controlado (naturaleza cercana, dulce y agradable: las propias flores y abejas, la miel, la Luna...). De igual manera, expone la irremediable necesidad de la empatía, de la alteridad. Sin ponerse en la situación del Otro (ese Otro que quizá más adelante nos resulte imprescindible en nuestra supervivencia o en nuestra felicidad) no se puede salir del pensamiento reduccionista. Nadie renuncia a su condición, pero tener constancia del Otro ya pone de manifiesto potencialidades y permite cuestionarse cada particularidad. Finalmente, la obra expresa el triunfo del amor sobre la xenofobia, pues en las diferencias, en su posibilidad de enriquecimiento, radica la clave de cualquier relación humana. De hecho, no en vano, el poeta demuestra una gran habilidad para expresar ternura o, incluso, erotismo. Por todo ello, se puede concluir que es una obra que ofrece una lectura reconfortante, de excepcional riqueza dada su sencillez y brevedad, realizada con gran habilidad y sabiduría. |
Nº
43 - Marzo de 2009
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