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José María Marco: Francisco Giner de los Ríos. Pedagogía y poderCiudadela. Madrid, 2008. 366 págs.Las raíces de la izquierda españolaPor Julia Sáez-Angulo Francisco Giner de los Ríos (Ronda, 1819 – Madrid, 1915) es un santo laico de la izquierda española, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, un prestigioso colegio privado para élites con vocación dirigente. Discípulo del fundador de la escuela krausista, Julián Sanz del Río, Giner de los Ríos inspiró las reformas educativas de la Revolución de 1868. Pionero de las reformas educativas del siglo XX inspiró el pensamiento del progresismo español. Los capítulos del libro van recorriendo distintos aspectos del personaje, desde su aprendizaje de su maestro Julián Sanz del Río (1814 – 1869), al joven Giner de los Ríos (1863 – 1868); Giner en la revolución (1868 -1873); La institución y el matrimonio (1874-1876); La Universidad libre. Un proyecto frustrado (1875-1881); El profeta en el desierto (1881-1909) y Una expansión implacable y frágil (1909-1915). Giner de los Ríos fue catedrático de la Universidad Central de Madrid y en 1868 presentó ante el Ministro de Fomento un enérgico escrito de protesta por la sanción impuesta a otros dos profesores. Giner invocaba las Reyes del Reino… la dignidad y el carácter personal", escribe el autor del libro. Tenía 28 años y había ganado por oposición la cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional. La muerte de Narváez obligó a un cambio de Gobierno que alivió la cuestión universitaria planteada con expediente al docente. En 1868 la revolución desterraba a Isabel II y entraban a gobernar los amigos de Sanz del Río. El autor va recorriendo la historia de ese período revolucionario agitado y lleno de contradicciones. Interesante es la narración de la vida sentimental de Francisco Giner, con un amor frustrado y su entrega apasionada a sus discentes. Relata los entresijos vitales de la creación de la Institución Libre de Enseñanza y su deseo de un ariete radical para actuar en la política de su tiempo. "No todos los discípulos de Giner fueron
radicales, pero el maestro cumplió hasta las últimas consecuencias
la tarea que se había propuesto: transmitir la llama sagrada del
progresismo casi extinta durante la restauración. Los más
próximos recogerán el legado y lo llevarán hasta
donde el maestro no quería comprometerse personalmente", explica
José María Marco. |
Nº
41 - Enero de 2009 |
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