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Soledad Puértolas: Cielo nocturno.


Editorial Anagrama. Barcelona, 2008. 242 págs.



Por Julia Sáez-Angulo


Soledad Puértolas (Zaragoza, 197) reside en Madrid y ha publicado once novelas desde su primer libro El bandido doblemente armado y cuatro libros de cuentos, género literario en el que la autora ha logrado cimas de emoción y sensibilidad. Es una de las escritoras con mayor sagacidad en la percepción de los pequeños detalles que componen la vida, por eso, su narrativa es minuciosa y sutil, clave para describir los pequeños detalles que componen la vida y la describen en su aparente banalidad y trascendencia al mismo tiempo.

Soledad PuértolasEl pulso de la narración de Cielo nocturno lleva del tiempo del franquismo, con toda su sociología omnipresente en las familias y colegios religiosos a las revueltas y manifestaciones de los marxistas de la Universidad de los 70. La liberación sexual de las costumbres en una clara dinámica que la autora describe como dejar la religión del colegio para asumir la política. Y no es que la protagonista de Cielo nocturno sea una líder o comprometida con una causa de la justicia, sino una muchacha que se va dejando empapar paulatinamente del ambiente, del deseo de liberación de lo antiguo más que de libertad responsable. Hay un dejarse llevar por los acontecimientos y no por las grandes causas o ideologías del marxismo imperante. No hay compromiso profundo y vital sino cambio de costumbres y búsqueda de justificación aparente de las conductas placenteras.

La novela se lee con gusto y placer, con el deslizamiento suave del presente y el recuerdo del volver atrás en una memoria que relaciona nombres y rostros con lo que antes se percibió en el pasado.

Soledad Puértolas tiene una escritura elegante, matizada y rica. En sus novelas no sucede nada porque las posibles cargas de profundidad están en el pensamiento ligero más que en los hechos. No gusta del tremendismo o expresionismo, quizás por eso sus temas parecen quedar algo desvaídos. Con esa escritura tan sutil, uno gustaría de encontrar personajes más perfilados o comprometidos en la dureza de la vida; con más grandeza. Quizás la autora narra lo que conoce, lo que le rodea, la vida de una clase media que es el común de los mortales en occidente.

¿Para cuando esta escritora en la Real Academia de la Lengua como otros colegas masculinos de su generación?

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Nº 35 - Julio de 2008

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