El Museo del Prado y el arte contemporáneo.
La influencia de los grandes maestros del pasado en el arte de vanguardia
Edición Galaxia Gutenberg. Círculo de Lectores. Barcelona 2007. 420 págs
Por Julia Sáez-Angulo
El libro cuenta con las conferencias de Avigdor Arikka,
Dore Ashton, Javier Barón, José Luis Borau, Francisco Calvo
Serraller, Jean Clair, Nigel Glendinning, Jesús Gutierrez Burón,
Siri Hustvedt, Antonio López García. Manuela B. Mena, Juan
Antonio Ramírez, Norman Rosenthal, Agustín Sánchez
Vidal, Víctor I. Stoichita oBill Viola.
Carlos
Zurita, presidente de la citada Asociación de Amigos del Museo
del Prado, destaca en el prefacio la colaboración de Caja Madrid
y los programas reducidos del ciclo de conferencias que tuvieron lugar
en diversas ciudades españolas. Miguel Zugada, director del Prado
recuerda las exposiciones que han relacionado el museo con artistas contemporáneos:
Manet en el Prado; El retrato español. Del Greco a Picasso; Picasso.
Tradición y vanguardia, y Doce artistas en el Museo del Prado.
El profesor Calvo Serraller explica la fragmentación
de los museos ante la necesidad de especialización, de ahí
"la tripartición del museo en "arqueológico",
"histórico" y "contemporáneo", cada
uno de cuyos segmentos vendría a dar cuenta de lo que se hizo "antes"
del arte, "durante" el arte y "después" del
arte. La gran matriz relacional con que se generó originariamente
el museo público se ha convertido en una prolija red de subespecies.
Velázquez, Goya y Picasso
Velázquez, Goya, el Greco, Tiziano, Rubens...
han influido notoriamente en artistas como Eduard Manet, Picasso, Antonio
Saura, Dalí... El creador del cubismo deconstruyó el cuadro
"Las Meninas" en una serie fragmentada que se exhibe en el Museo
Picasso de Barcelona.
"La perfecta instalación de video de Eve
Sussman es la última obra de arte que ha despertado con un beso,
una vez más la quietud e inmovilidad en que Velázquez dejó
a "Las meninas", aunque su toque mágico, en realidad
no ha hecho más que revelar la intrínseca complicación
de toda la escena..." escribe Manuela Mena.
"La
memoria de menos de tres mil años no interesa" escribió
Goethe, refiriéndose a ese conocimiento que requiere todo intelectual
o artista para hacer una obra coherente y consecuente al diálogo
con el pasado. Todo el que no conozca lo que hicieron los referentes anteriores
a él pueden caer en el ingenuismo. Para renovarse, para avanzar,
para dar otra vuelta de tuerca es preciso conocer el trabajo de los que
nos precedieron tanto en arte como en la ciencia.
El libro lleva un índice onomástico y de
ilustraciones pero lamentablemente carece del necesario de los títulos
de las conferencias o capítulos; un fallo extraño en libros
tan cuidados.
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