Artes Hoy
 

Enrique Falcón (coord.): Once poetas críticos en la poesía española reciente


Ediciones de Baile del Sol. Tenerife, 2007. 299 págs. 20€


Una poeta y diez más


Por Mª Ángeles Maeso


Se trata de: Jorge Riechmann (Madrid, 1962), Daniel Bellón (Cádiz, 1963), Isabel Pérez Montalbán (Córdoba, 1964), David González (Asturias, 1964), Antonio Orihuela (Huelva, 1965), Antonio Méndez Rubio (Badajoz, 1967), Miguel Ángel García Argüez (Cádiz, 1969), David Franco Monthiel (Cádiz, 1976), David Eloy Rodríguez (Cáceres, 1976), José Mª Gómez Valero (Sevilla, 1976) y el mismo Enrique Falcón (Valencia, 1968) Apenas se haya reparado en esta nómina surge la pregunta: ¿Otra antología de género? No: ¡hay una poeta!

Once poetasSí, hay un nombre de mujer. Sin embargo, no parece suficiente para impedir la sospecha de que las antologías de poesía estén condenadas a hacerse por género. (No todas, por supuesto: ahí está la de Rafael Morales, Última poesía española 1990-2005, Marenostrum, 2007, que incluye seis mujeres entre los 18 antologados) Pero esta docena del fraile que se ha trabajado Enrique Falcón, una representación tan escasa, parece puesta para evitar los mordiscos de la vergüenza. En una reciente antología, de las de género sin tapujos, María Rosal (Con voz propia, Renacimiento, 2006) argumenta cómo siguen siendo necesarias las antologías de poesía escrita por mujeres. Y lo creemos.

Pero entre lo que unos antólogos y unas antólogas entregan hay rotundas diferencias. En el caso de estas últimas –la de género sin tapujos- suelen llegarnos acompañadas de un estudio previo que explica porqué sigue siendo necesario visibilizar el quehacer de las poetas y con frecuencia nos encontramos con palmarias demostraciones que contradicen el tópico de la igualdad de oportunidades. Es lo que tuvo que hacer Noni Benegas con su magnífico estudio en Ellas tienen la palabra (Hiperion, 1997) y es lo que ha tenido que hacer María Rosal diez años más tarde: demostrar con paciente rigor la insignificativa presencia de los poemas de mujeres en los textos escolares. Demostración tras demostración la supuesta igualdad de oportunidades se revela falsa y sólo entonces, tras la presentación de pruebas, puede presentar a sus seleccionadas. Es decir, una antología de género tiene que explicar por qué no incluye a los poetas antes de ponerse a la tarea. En el resto de las antologías, las que no se dicen de género pero que apenas incluyen nombres femeninos, quien la coordine no siente la necesidad de explicar porqué no incluye a las mujeres.

Once poetasEnrique Falcón es conocedor de numerosas poetas en la franja de edad fijada como límite y que comparten con los seleccionados la poética que conlleva la crítica al mundo: Luisa Castro (1966), Inmaculada Luna (1966), Julieta Valero (1971), María Eloy García (1972) Begoña Pozo (1974), Eva Vaz, (1972), Belén Reyes(1964), Miriam Reyes(1974), Ariadna García (1977), Julia López Briñas, Elena Castillo…y otras más que también muestran una escritura susceptible de ser enclavada al menos bajo más de uno de los siguientes rótulos: "poesía de la conciencia crítica", "escritura del conflicto", "nueva poesía social", "literatura activista" o "poesía en resistencia". Sorprende por tanto que se haya eliminado a la mitad de los que están mirando críticamente el mundo.

Dicho esto, los poemas que componen la antología dan sobradas razones para que el aludido reproche sobre la obsesión de los y las poetas con su propio ombligo ya no tenga razón de ser. Y produce alegría encontrarse con poemas que remiten a algo más que las cuatro paredes de una alcoba. En la era del despido libre, las precarias e injustas relaciones laborales minan algo más que el bolsillo de cada uno y convierten el proyecto vital de cada cual en calderilla. Alegra pues comprobar que este conflicto esté tan generosamente expresado, que el sarcasmo, la burla, la rabia, el dolor… alcancen a los poetas y nos alcance por su palabra; alegra que una de las reivindicaciones más injustamente ninguneadas, como es la de la Renta Básica, sea titular de uno de estos poetas. Y alegra sobre todo, la recuperación de confianza en un lenguaje (deslenguado) que es acto, grito capaz de desenterrar verdades, de pasar la voz sobre la desnudez del rey y con ello el entusiasmo movilizador, la alegría creadora. Frente al inducido fatalismo que nos paraliza, ¿puede esperarse más de un poema?

No en todos está presente el principio de que para nombrar un mundo en crisis es preciso hacerlo con un lenguaje en crisis. Pero las trampas con las que el lenguaje del imperio oculta la realidad quedan aquí desveladas. Se trata de poetas cultivadores de grieta (Roberto Juarroz) que desvelan el simulacro de realidad y que evitan la escisión entre lo público y lo privado.

Once poetasEs lo que hace implacablemente la poeta Isabel Pérez Montalbán que nos da la infancia con un lenguaje tan ácido, tan a bocajarro que pasa a no ser la suya, sino la de todos los de ese tiempo y ese lugar; su escritura parece empeñada en recordarnos el fango de la pobreza real y sentimental que nos precede para remitirnos sin piedad a la del presente. No basta la abundancia para arropar el frío/ que se hereda en los genes y nace del escombro./ No hay leña que derrita tanta nieve embrionaria. Ni idealismos ni esencias ni celestiales. Isabel Pérez Montalbán nos habla de su padre y emite un poderoso discurso sobre las clases sociales; habla de su barrio y son las condiciones de vida de la periferia urbana las protagonistas de su poema. Esta poeta sabe llevarnos enérgicamente a un tiempo hecho de planos simultáneos, donde el presente revela su pasado como el amor su dolor.

No es el único gran nombre de la antología que además tiene como epílogo un valioso texto informativo, "No doblar las rodillas 1991-2006" sobre lo que en estos últimos años se ha ido produciendo en poesía desde el punto de vista de la conciencia crítica.

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Nº 27 - Noviembre de 2007
20/11/2008

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