Gianni La Bella (ed): Pedro Arrupe, General de la
Compañía de Jesús
Edición Sal Terre (Italia) y Mensajero (España). 1082 págs
Por Alberto L. Echevarrieta
Hace cinco años, el historiador y profesor de
universidades italianas Gianni la Bella sugirió al general de la
Compañía de Jesús la necesidad de conmemorar el centenario
del nacimiento del P. Pedro Arrupe, su antecesor en ese cargo, con un
congreso. La propuesta no fue aceptada, pero, ya que la oferta partía
de un historiador, se estimó que sería conveniente la redacción
de una obra literaria que analizara a fondo su vida y obra.
A partir de ese momento empezó la gestión
de este libro que muy posiblemente esté llamado a ser el trabajo
definitivo en torno a este controvertido jesuita. Se elaboró una
lista de colaboradores, veinticinco en total, de los cuales veintitrés
eran jesuitas, todos ellos colaboradores muy cercanos o testigos de acontecimientos
vividos por el P. Arrupe. A lo largo de cuatro años se fue preparando
el texto para, finalmente, ser coeditado conjuntamente por Italia y España.
El hombre
Pedro
Arrupe y Gondra, uno de los protagonistas más carismáticos
de la historia contemporánea en la Iglesia Católica, nació
en Bilbao el 14 de noviembre de 1907. Estudió el bachillerato en
el colegio de los PP. Escolapios de esta villa y los de Medicina en Madrid
donde conoció al que sería más tarde Premio Nobel
de Medicina, Dr. Severo Ochoa, al que le unió una sincera amistad.
A los veinte años, aún sin terminar la carrera, ingresó
en la Compañía de Jesús el 15 de enero de 1927. Cursó
Humanidades, Retórica y el noviciado en Loyola y comenzó
los de Filosofía en Oña, estudios que se vieron interrumpidos
en 1931 al ser decretada la expulsión de los jesuitas por orden
de la Segunda República. Los acabó en Bélgica para
pasar luego a Holanda donde estudió Teología.
Se ordenó sacerdote a los 29 años participando
seguidamente en congresos médicos, interesándose por la
Psiquiatría. En 1938 marchó a Japón desempeñando
el cargo de párroco de Yamaguchi para pasar más tarde a
Tokyo e Hiroshima, como misionero y maestro de novicios. En 1945 fue testigo
presencial del bombardeo atómico de Hiroshima. Nueve años
después más tarde fue nombrado Viceprovincial de Japón,
destacando por sus dotes de organizador. En 1958 es ascendido a Provincial
corriendo a su cargo diversas publicaciones jesuíticas, entre las
que destaca la redacción de la Enciclopedia Católica en
japonés.
El 22 de mayo de 1965 fue elegido General de la Compañía
de Jesús impulsando la defensa de la justicia social y dando prioridad
al trabajo con los más pobres, lo que le supuso sufrir incomprensiones,
incluso, dentro de la Iglesia. Eran tiempos del Concilio Vaticano II,
del que fue protagonista muy activo y de la renovación que produce
en la Iglesia. En 1981 sufrió una trombosis que le hizo vivir una
larga enfermedad, muriendo en Roma diez años más tarde.
El libro
"Pedro Arrupe, general de la Compañía
de Jesús" no es una hagiografía, sino pura historia.
Intencionadamente se ha huido de esa tendencia que muchas veces, por enaltecer
la figura del protagonista, recurre a la inclusión de episodios
que fantasean la realidad. Aquí se presentan testimonios que dan
una imagen más verdadera del P. Arrupe, de lo que fueron su vida
y su obra.
Frente a los latifundios propagados, como que fue mal
gobernante, que fue utilizado por fuerzas ocultas para minar a la propia
Iglesia, etc, se alza este relato que puede parecer extenso por el número
de páginas, pero cuya lectura tiene la virtud de atraparte desde
el primer momento. Además, como los capítulos son independientes,
te permite parcializar la lectura.
A
lo largo de su historia, la Compañía de Jesús ha
tenido tres hitos: Su fundación, su restauración en 1814
en un momento equivocado, y la reconversión llevada a cabo el P.
Arrupe. Esta conclusión a la que llega el autor del libro, el historiador
italiano Gianni la Bella, ha sido corroborada en el acto de presentación
del libro, celebrada en la Arrupe Etxea, de Bilbao, por Rafael Aguirre,
profesor de Teología de la Universidad de Deusto.
Tanto uno como otro están de acuerdo en que Pedro
Arrupe, en su puesto como General, vivió los tiempos más
difíciles de la Compañía de Jesús. Por eso
fue signo de contradicción. Fue mal comprendido dentro y fuera
de la orden religiosa. El libro le sitúa históricamente,
cuando es elegido en ese cargo, buscando la objetividad en las fuentes,
sin ocultar las críticas que tuvo entre sus propios compañeros
religiosos. La obra está muy bien escrita, traducida y editada,
y tiene la virtud de que su relato te atrapa por su interés y amenidad.
"Ojalá nuestras iglesias y las organizaciones
a las que pertenecemos lleguemos a ser defensores sin miedo de los derechos
y la justicia". Palabra del P. Arrupe.
« |