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Cees Nooteboom: Perdido el paraíso

Editorial Siruela. Madrid 2006. 171 páginas.


Alas y cadenas


Por Arancha Oña Santiago

Impactante desde un comienzo, Nooteboom recurre a la interpretación del Angelus Novus de Klee en la voz y escritura de Walter Benjamin, para introducirnos de lleno en el eterno sufrimiento de la historia, haciendo que desde un principio nos preguntemos por lo bueno y lo zafio de la naturaleza humana, por esa tragedia cósmica que hemos heredado y que John Milton reflejó inquietantemente en su libro El paraíso perdido, del que Nooteeboom también toma algunos de sus versos para principiar y terminar su novela.

Cees NooteboomCon un estilo moderno, jugando con la metafísica del tiempo y sus diferentes narraciones, Noteboom entrecruza diferentes voces que pertenecen a una misma composición, una fuga de historias humanas con contrapuntos de dolor y misterio, justicia y responsabilidad, alentados por los fuelles de la negatividad y el optimismo. Una armonía serial de voces, quejidos, lenguajes ancestrales y contemporáneos, timbrados por interpretaciones estéticas y filosóficas.

Como un gran conocedor de la psicología humana, descriptor de sus personalidades e intérprete de sus atributos y significados, el escritor hace que su historia divague bajo una mirada de autenticidad en la que las múltiples connotaciones nunca llegan a definir y acotar las posibilidades y el misterio de la naturaleza, haciendo que sus personajes se muevan entre la transparencia y la opacidad, provocando sonrisas de satisfacción cuando descubre detalles escondidos en el mundo de sus sombras. A la presentación de sus diferentes registros les sucede un trance dinamizado por las gradaciones y tensiones de la historia, cadenciado por la independencia de unas identidades que se dirigen hacia el futuro con cierta valentía y también resignación, jugando con el destino y su libertad, en un universo donde el caos parece formar parte del orden.

Un universo al que pertenecen Almut y Alma, amigas desde niñas y grandes soñadoras. Una de ellas sufre y ha perdido la sonrisa. La otra intenta ayudarla. A las dos les gusta el arte, a una el renacentista y a otra el moderno y contemporáneo, las dos son jóvenes y ansían experimentar y conocer el mundo; su esencia aventurera les hace soñar y viajar a Australia, un sueño que mantienen todavía vivo y un país que no resulta ser tal y como lo habían imagiCees Nooteboomnado. Un viaje también espiritual para Alma, quien ya había conocido el dolor y el horror y quien logra cierta empatía y simbiosis con un universo de armonía y cierta evasión. Sus alas de ángel, un disfraz para un festival literario en una ciudad australiana, contrastan con las cadenas y tridentes de la historia y su realidad, mientras su voz concluye con que "los ángeles no pertenecen al mundo de los hombres", una voz angelical y metafórica que anima a la especulación abstracta sobre el dolor, el misterio y también el amor.

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Nº 20 - Abril de 2007

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