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John Irving: Hasta que te encuentre

Tusquets Editores. Colección Andanzas, Barcelona 2006. 1024 páginas

 

Por Lola Diehl

En su última novela John Irving vuelve a sorprendernos con sus personajes excéntricos, sus aventuras imposibles que, sin embargo, nos presenta como si fueran lo más natural del mundo. Y nosotros nos lo creemos.

John IrvingEsta vez su libro es más duro y da menor cabida al humor que sus novelas anteriores. El hilo conductor es Jack Burns. Vivimos con él desde su más tierna infancia hasta la madurez que logra alcanzar al final de la obra. A lo largo de esta larga novela encontramos muchas de las constantes de Irving, los niños sin padre, el mundo infantil, las madres dominantes y una gran parte autobiográfica que podemos imaginar tiene su base en las experiencias vividas por el propio autor como deportista de lucha libre, como guionista de cine ganador de un oscar, etc. incluso como victima de abusos sexuales a los que vio sometido el autor y que también vive el protagonista de la novela.

Generalmente estamos habituados a oír hablar de abusos a menores cometidos por hombres. En esta novela serán las mujeres las criminales. Y probablemente no sean casos tan aislados como pensamos, aunque sí menos conocidos. Vemos con qué facilidad se puede manipular a un niño, hacerle vivir situaciones que no comprende y que le influirán a lo largo de toda su vida. Está claro que las personas manipuladoras, los/las pederastas, las "malas" personas no mejoran por convertirse en padres. Es más, los niños llegan a ser juguetes en sus manos. Los tienen a su alcance.

Sin embargo me ha llamado más la atención otro aspecto de la novela: cómJohn Irvingo podemos vivir durante años sin saber que nuestras opiniones, incluso nuestras vivencias han sido falseadas. La manipulación a la que nos podemos ver sometidos nos marca de forma determinante. Y si estamos en manos de personas sin escrúpulos necesitaremos más de un empujón para liberarnos de sus cadenas. A lo largo de toda la novela los tatuajes están presentes. La madre de Jack Burns es tatuadora. Sin embargo Jack no lleva ni un sólo tatuaje sobre su piel. Sus tatuajes son más profundos. Están en su corazón. Necesitará del cariño de su hermana y su padre para empezar a curar sus heridas.

Aunque esta no es, en mi opinión, la mejor novela de Irving (echo de menos el sentido del humor tan característico de él - que aquí sólo aparece en contadas ocasiones -) no por ello deja de ser un ejemplo más de la maestría de este autor que ya tiene su lugar entre los grandes escritores contemporáneos.

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Nº 20 - Abril de 2007

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