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Sebastián Haffner: Historia de un alemán

Ediciones Destino. Barcelona, 2006. 312 páginas


Por Lola Diehl

Sebastián HaffnerRaimund Pretzel (1907 - 1999) emigra a Inglaterra en 1938 no soportando más la situación que vive su país, Alemania. Como periodista alcanza allí cierto renombre, lo que le impulsa a ocultarse tras el pseudónimo Sebastian Haffner para evitar posibles problemas a su familia.

Al llegar a Inglaterra escribe una corta autobiografía que comprende los años 1914 a 1933. Es este hecho el que aporta el gran valor a su obra. Es un documento directo, relato de lo vivido y sin el paso del tiempo que puede oscurecer o incluso falsear lo ocurrido. El manuscrito no fue encontrado hasta después de su muerte y la primera publicación se realizó en Alemania el año 2000. La obra se divide en tres partes. La primera resume la época entre 1914 y 1933, la segunda los hechos acontecidos entre enero y marzo de 1933 y la última hace referencia a la experiencia y postura personal de Haffner.

Tantas generaciones se han preguntado cómo fue posibSebastián Haffnerle el ascenso de Hitler al poder, cómo los nazis llegaron a ostentar el poder absoluto sin que, al parecer, nadie hiciera nada. Esta obra da cumplida respuesta a estas cuestiones. Y no desde la perspectiva del gran político, sino desde el punto de vista del ciudadano medio, anónimo que, sin embargo, representa a la mayoría. Varias veces nos recuerda Haffner en su obra que lo vivido y sentido por él es extrapolable a la gran mayoría. No por ello trata de excusarse, más bien al contrario, aunque sí reconoce que su lucha es desigual.

Revivimos con el autor su indignación ante los hechos que no puede evitar, su desilusión ante los políticos, tanto de su país como del extranjero, que no se implican en la lucha contra el nazismo, permitiendo así su expansión. El problema personal del ciudadano medio ante la disyuntiva de ceder, perdiendo su propia personalidad, o marcharse. Lamentablemente muchos prefirieron agachar la cabeza y someterse. Evidentemente queda claro también cómo gran parte de la ciudadanía se apunta al carro de las corrientes políticas del momento, sacando provecho de las mismas y posibilitanto el estado del terror, el estado de los mediocres, de la revancha personal. Asistimos con Hafner a la lucha interna del padre, obligado a rellenar páginas y páginas de formularios para poder seguir cobrando su pensión, a la disolución del grupo de amigos que ya no pueden discutir sobre política porque este terreno se ha vuelto peligroso, a la salida del país de sus amigos judíos, a la impotencia de aquellos que, considerándose alemanes, habiendo luchado por ese país, ahora son perseguidos sin motivo alguno, a la desaparición de la vida cultural, a la quema de libros; en fin, a todo aquello que caracterizó el imperio nazi.

Sebastián HaffnerIncluso el mismo Haffner se ve, de alguna manera, envuelto en el espíritu nazi, aquel que resalta los valores del pueblo sobre el individuo, que imbuye de orgullo a la masa al ver su bandera, escuchar las canciones populares o militares tan bien insertadas en todo acto público. Sin embargo logra mantener su integridad y marcharse.

Realmente no es este un libro del que haya que hablar. Es un libro que hay que leer. Difícilmente se volverá a dar una situación como la que originó el nazismo, sin embargo al leer las páginas escritas por este joven inconformista no podemos evitar ver grandes similitudes con situaciones que se están viviendo en nuestra sociedad, donde el miedo, el embrutecimiento de las masas, el sentimiento nacionalista sigue latente, permitiendo que el totalitarismo y la dictadura siga ejerciendo el poder a sus anchas.

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Nº 19 - Marzo de 2007

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