"Zaindu" o la vuelta a la vida


Museo de Bellas Artes de Bilbao


Seis obras de arte han sido restauradas gracias al mecenazgo privado



Por Alberto López Echevarrieta


Por primera vez en los diez años de vida que tiene Zaindu, los técnicos restauradores del Museo de Bellas Artes de Bilbao se han enfrentado con un trabajo muy singular: un escritorio de una originalidad excepcional tallado en Augsburgo en la segunda mitad del siglo XVI. El mueble, una donación realizada a la pinacoteca vasca en la década de los años 50, estuvo expuesto cuarenta años hasta que se retiró dado su estado de deterioro. "Restaurarlo ha sido todo un reto –ha señalado a "Arteshoy" José LuisMerino, jefe del departamento-, dado que era muy difícil recomponer no sólo las partes de madera más dañadas, sino su pintura. Por primera vez realizábamos un trabajo semejante y tuvimos que recurrir a una investigación previa a cargo del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). Ahora estamos muy orgullosos del resultado".

ZainduZaindu es un programa nacido hace una década de la colaboración entre el Museo de Bellas Artes de Bilbao y El Corte Inglés. Durante un año, la pinacoteca aporta sus talleres y un equipo formado por cuatro especialistas, una becaria y alumnos de Bellas Artes, mientras los grandes almacenes corren con la financiación total del proyecto. En 2009 y gracias a esta ayuda económica, ha vuelto a la vida La Sagrada Familia, un óleo sobre tabla de roble de 55,9 x 42 cms., original del flamenco Jan Gossaert, llamado "Mabuse" y que pertenece a la colección del museo vasco. En este cuadro, el autor puso a las tres figuras formando un círculo casi completo. La Virgen, con un velo trasparente de minuciosos plegados, ofrece una flor al Niño Jesús mientras San José aparece en un segundo plano. Al fondo, una arquitectura renacentista completa la imagen.

Aparentemente la obra estaba en buen estado, pero tras un examen con luz ultravioleta se vio la existencia de retoques antiguos y una oxidación general del barniz, que había amarilleado. "En su limpieza retiramos ambos estratos y eliminamos la capa de suciedad ambiental que tenía, descubriendo el color auténtico y la sutileza del modelado. Finalmente la hemos barnizado y montado en una caja climática".

Se han restaurado también la serie de 18 estampas y la cubierta litográfica de Los proverbios o Los disparates, de Francisco deGoya. Las planchas, fechadas entre 1816 y 1823, fueron adquiridas en 1862 por la Real Academia de San Fernando. La primera estampación, de 360 ejemplares, se llevó a cabo dos años después en el taller de Laurenciano Potenciano. Las estampas de la pinacoteca bilbaína pertenecen a esta edición inicial, según la marca de agua que tienen algunas de ellas en el borde del papel.

"Hemos devuelto estabilidad al soporte, señala Merino, al tiempo que hemos limpiado las superficies del anverso y reverso eliminando las manchas. Las pérdidas han sido sustituidas con la ayuda de papel japonés del mismo gramaje que el original. La serie ha quedado dispuesta convenientemente para su conservación con materiales neutros".

Otra obra restaurada ha sido Dormición de la Virgen, un temple sobre tabla de 121 x 71,1 cms. realizado en el siglo XV por el taller de ZainduBlasco de Grañén, uno de los más destacados pintores aragoneses. Esta pieza formaba parte de un retablo gótico con influencia italiana, del que se conocen al menos once más, seis de las cuales se conservan en este museo.

"Lo limpiamos a fondo eliminando el polvo del reverso, señala su reparador. Quitamos colas, repintes y barnices oxidados en la pintura y en los dorados superiores. Mejoramos el marco y protegimos la tabla para evitar la entrada de polvo y los cambios bruscos de temperatura y humedad".

La Romería en la plaza, un óleo sobre tabla de José Arrúe de 49,6 x 61,2 cms., ha sido otra de las obras que presenta el aspecto de su primer día gracias a la limpieza con disolventes que se ha hecho en su reverso y a la labor de desinfección llevada a cabo frente al ataque de hongos que presentaba. Se han eliminado las grietas y el barniz oxidado del anverso devolviendo el tono original, al tiempo que se ha instalado un sistema de protección como si de una caja climática se tratara.

Finalmente Zaindu ha dejado como nuevo El rapto del Centauro, obra de Andrés Nagel de 1984, realizada en poliéster, fibra de vidrio, óleo, purpurina, brillantina, pelo, caucho y cuerda. El estudio de estos materiales y su interacción ha sido fundamental para su reparación mediante un procedimiento complicado, pero eficaz. La reposición de color en las zonas donde éste se había perdido ha sido decisiva para que la obra ofrezca un aspecto espléndido.

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