Annie Leibovitz. Vida de una fotógrafa: 1990-2005
Sala de Exposiciones Alcalá 31 Prorrogada hasta el 20 de septiembre de 2009
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Gilbert Garcín
Annie Leibovitz y Gilbert Garcín: la guinda de PHE 09
Por Ángela Rubio Rojo
Si en nombre de ArtesHoy.com tuviera que premiar a las
mejores exposiciones de PhotoEspaña de este año, mi voto
sería: de la sección oficial Annie Leibovitz y del Festival
Off Gilbert Garcin.
Annie Leibovitz
Lo que podemos ver en la exposición son algo
más de 200 fotografías realizadas por la artista entre 1990
año
en el que funda su estudio y 2005 año en el que tras morir su pareja
sentimental -Susan Sontag- fallece su padre. Están presentes los
retratos de celebridades y personalidades importantes, escenas de su vida
familiar y de sus viajes a Sarajevo, Venecia, Berlín, Kyoto o El
Cairo.
Lo más conocido de su obra son los retratos de
celebridades caracterizados por una producción escenográfica
muy elaborada en la que a menudo -según los productores- la fotógrafa
no conoce el significado de la palabra presupuesto. Normalmente procura
captar la atención del retratado, así consigue que su mente
esté distraída su cara cambie y que se olviden de lo que
está sucediendo de modo que parezcan más interesantes. Esto
le permite mirar por un momento al interior y conocer profundamente a
la persona.
La inspiración la obtiene, en parte de los propios
personajes: sus profesiones, sus acciones, sus gestos, palabras, sus rasgos
de personalidad así el artista búlgaro Christo aparece envuelto
completamente en tela tal como él empaqueta los edificios; el político
ruso Mijaíl Gorbachov sentado dentro de un automóvil con
los restos del muro de Berlín al fondo; el bailarín M. Baryshnikov
como si estuviera en un escenario ejecutando una variación de jeté
está en realidad sostenido por el también bailarín
Rob Besserer en una playa de Cumberland Island; el actor Johnny Deep vestido
tumbado sobre la modelo Kate Moss desnuda en la cama o la mítica
fotografía del cantante John Lennon abrazado a su mujer Yoko Ono
-en la que por cierto, realiza el juego inverso él desnudo y ella
vestida- que tiene el valor añadido de ser la última instantánea
del artista antes de ser asesinado. Con la foto de Demi Moore desnuda
embarazada de siete meses para Vanity Fair cambió las reglas de
la iconografía editorial
A medio camino entre las fotografías de personalidades
importantes y las de familia se encuentra diversas fotografías
de Sunsan Sontag. Personalidad importante por ser escritora de reconocido
prestigio -Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2003- y de
familia
por haber sido la pareja sentimental de la fotógrafa durante 16
años. De ella aprendió muchas cosas entre ellas una actitud
ante la Vida "voy a buscar la experiencia y no esperar que la experiencia
venga a mi" o que nada le impide hacer cualquier cosa, que sólo
uno mismo se lo impide. Leibivitz documentó el proceso de lucha
contra el cáncer de su compañera con honestidad, con verdad,
sin caer en la crueldad del dramatismo. Estos retratos le ayudaron a superar
su muerte. Al igual que hizo la fotógrafa Jo Spenser para superar
su cáncer de pecho, ha empleado la fotografía como terapia
en lo que aquella denominó fototerapia. Lloró intensamente
al volver a verlos durante el proceso de selección de obras para
esta exposición y la publicación que la complementa. Estas,
junto con las fotografías de los últimos momentos de sus
padres fueron las más difíciles de escoger pero a través
de ellas y las del resto de su familia ha sido consciente de lo que ha
tenido y de lo afortunada que es. En las fotos familiares que aquí
nos muestra hay enfermedad, muerte pero también mucha vida y felicidad.
De sus fotografías de viajes me quedo con la
belleza impalpable de las instantáneas tomadas en Petra y sobretodo,
con esa foto tomada en Sarajevo en 1994 tan sólo unos instantes
después de que un francotirador acabara con la viva de un adolescente
que iba en su bicicleta. En ella, en vez de enfocar al niño herido
disparó a la bicicleta tirada y a la mancha oscura en círculo
del suelo como testimonio de que algo violento y grave acaba de suceder.
Un factor importante en la exposición es no estar
claramente dividida en áreas temáticas; las imágenes
están meticulosamente "desordenadas", de tal modo que
las celebridades glamourosas aparecen entremezcladas con escenas familiares
aumentando así el desconcierto en el público visitante que,
sin saberlo ni buscarlo se encuentra ante un torrente de sentimientos
regalados por una artista que demuestra haber desnudado su alma en este
proyecto.
En las fotografías de Leibovitz hay tanta integridad
y sinceridad que se tiene la certeza de que en ellas hay mucho más
de lo que alcanzamos a ver. Su fotografía es original, genialmente
básica y al mismo tiempo llena de complejidad sabiendo captar el
momento de máxima expresividad de la escena y sus protagonistas.
Tiene el valor de enfrentarse con la esencia de la fotografía,
tan perdida hoy, para encontrar de nuevo el origen a través de
ese caminar humilde e inocente que le permite entrar al sentimiento desde
perspectivas que nunca imaginó.
Gilbert Garcin
Sin
esperarlo encontramos en la Galería Astarté una de esas
exposiciones en las que nada más entrar nos damos cuenta de que
algo grande e intenso va a suceder, la obra de Gilbert Garcin nos sobrecoge
desde la primera imagen. Grande porque el contenido y los mensajes más
o menos cifrados que nos manda el artista constituyen una verdadera lección
de vida, imaginación y lirismo; intenso porque todas las fotografías
rozan la excelencia creativa atrapándonos y exigiéndonos
una reflexión. También sin esperarlo, Garcin se ve en el
mundo de la fotografía. Este modesto vendedor de lámparas
no es hasta su jubilación y tras realizar un curso de fotografía
que decide dedicarse a la fotografía y lo hace con toda su pasión.
Primero vio, escuchó, sintió, experimentó... en definitiva
creció intelectual y humanamente empapándose, sin saberlo,
de la rica cotidianidad que es donde suceden las grandes cosas y después
empezó a fotografiar.
Sorprende la clarividencia que demostró tener
desde sus comienzos ya que tuvo claro que debía partir de cero
"lo ideal es que el presente aplaste al pasado" por ello se
creó un personaje a través del cual expresar, contar y comunicar
todo lo que había retenido cual esponja. Lo primero fue hacerse
con un archivo de fotografías suyas y de su esposa en diferentes
posiciones que son las que utilizará a lo largo de los años
en su obra. Ese personaje no envejece del mismo modo que, dice Garcin,
no lo hacen Tintín o Charlot. Siempre aparece con el viejo gabán
de su abuelo, traje y con frecuencia sombrero como homenaje a uno de los
artistas que más admira Magritte.
Lo
que vamos a descubrir a lo largo del recorrido expositivo son sus reflexiones
filosóficas -sobre la lucidez, la transmisión del saber,
el lado oculto de las cosas, la insatisfacción, la desesperanza
del futuro... a pesar de lo cual concluye que la vida es bella- reflexiones
sobre la noción de arte mediante homenajes a algunos de los artistas
que más le entusiasman -Escher, Duchamp, Fontana, Magritte o Motherwell
con su compromiso mental y físico del artista con el lienzo- y
por último sus reflexiones sobre las relaciones de pareja -la unión,
los vínculos, la perseverancia y la autoconfianza- en las que también
aparece, como es lógico, su esposa.
Garcin entiende el arte fotográfico como un relato,
una historia que es contada en una sola imagen en lo que constituye un
verdadero reto creativo. Resulta extraordinariamente agudo al representar
la realidad en estado bruto, en ocasiones con un agudo sentido de la ironía.
Heredero del surrealismo crea un mundo fingido a partir de trucos y montajes
a través de los cuales muestra las trampas de la existencia. Éstas,
nos tocan de alguna manera a todos y es lo que nos hace conectar con nuestras
frustraciones, temores y deseos.
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