Magritte: un creador de imágenes con museo propio
Museo Magritte, 1 Place Royal - 1000 Bruselas A partir del 2 de junio de 2009
Bruselas inaugura una pinacoteca dedicada a uno de sus
pintores
más famosos
Por Alberto López Echevarrieta
Resultaba
obligado que la obra de René Magritte (Lessines, 1898 – Bruselas,
1967), el pintor belga más sobresaliente del siglo XX, tuviera
su museo propio. Los cuadros que hasta ahora colgaban en el Museo de Arte
Moderno de Bruselas han pasado a una nueva ubicación inmediata
en la que han ganado luminosidad y espacio. En total son 149 obras (pintura,
escultura, fotografía, cine, dibujos, documentos…) que están
distribuidas cronológicamente en tres de las cinco plantas de que
consta el Museo Magritte.
El recorrido comienza en la tercera planta donde se
pueden ver sus primeros cuadros en los que se aprecia el interés
del artista por la búsqueda de un estilo propio. René fue
siempre un personaje digno de atención: Era un niño todavía
cuando sorprendía a todos por su afición a jugar en los
cementerios y sus bromas escatológicas. Posiblemente buscaba llamar
la atención de un padre demasiado ocupado en conquistas femeninas,
algo que acabó con el equilibrio mental de su madre que se suicidó
cuando el pequeño tenía 12 años de edad. En esta
planta se encuentra el "Retrato de Pierre Bourgois" (1920) que
ofrece la curiosidad de sus dos versiones, una de ellas en estilo cubista.
De esta primera época son también "El hombre en la
ventana" y "La amazona" en la que el cubismo se mezcla
con la abstracción geométrica. Es interesante la representación
de carteles que realiza en estos años.
La segunda planta contiene lo que posiblemente sean
los temas menos conocidos del artista: Su contacto con el mundo de la
publicidad, la guerra, su incidencia en el surrealismo, su ingreso en
el Partido Comunidts, la magia negra y el período vaca. Dicen que
René jamás lloró por la muerte de su madre, pero
sí lo hizo cuando desapareció su admirado Giorgio de Chirico,
pintor que influyó notablemente en su toma de contacto con el surrealismo.
Magritte se unió a este movimiento en París, y entre 1927
y 1931 fue un fiel seguidor de esta tendencia. Muestra entonces su interés
por las relaciones insospechadas entre los objetos y sigue a pie juntillas
la máxima de De Chirico: "Hay que hacer hablar a la pintura".
En 1927 pinta "El hombre de largo", un poema en el que mezcla
el mar, el cuerpo humano, mármol, el pomo de una ventana…
Busca lo nunca visto. Juega con cosas, personas,
formas… En "Le joeur secret" (1927) presenta a unos jugadores
de béisbol en un magnífico ejercicio de proporciones. Junto
a los protagonistas de la obra incluye a un lado el caprichoso retrato
de una mujer en un armario en homenaje a una artista de circo que en aquella
época le debió llamar mucho la atención.
En realidad, Magritte no fue un artista al que le apasionaba
la pintura. Sin ser un buen pintor –sus pinceladas no eran rigurosas-,
sabía transmitir sus mensajes. "No tengo una idea –decía-,
pero tengo imágenes en mi cabeza". Practicó la fotografía
con sus amigos y se sintió muy atraído por el cine. La película
"King Kong", en su primera versión, influyó de
alguna forma en él hasta el punto de que, años más
tarde, se compró una cámara Eumig de 16 milímetros
con la que filmó a sus más allegados y a su entrañable
esposa, Georgette. Su pasión por el cine le llevó a editar
sus propias películas con una moviola de aficionados.
En 1927 marchó a París y tomó contacto
con André Bretón, escritor francés padre del surrealismo,
con el que, al año siguiente, expuso conjuntamente. De esta época
es "Descubrimiento", que viene a significar precisamente el
descubrimiento que hace de la metamorfosis, cuando un objeto se transforma
en otra cosa, como la mujer a la que va convirtiendo en madera. Relaciona
también la palabra con las imágenes. Para él, palabras
e imágenes componen la pintura. Utiliza como motivos objetos de
la vida común: árboles, el cuerpo de una mujer, un cañón…
No hay relación alguna entre ellas. Intencionadamente busca la
atención del curioso por las palabras.
Se relaciona con Miró y Buñuel. Va a Cadaqués
y hace lo propio con Dalí. Es el surrealismo en estado más
puro que se da a conocer en 1933 en su primera exposición individual
que tiene como escenario el Palacio de Bellas Artes de Bruselas. Sin embargo,
Magritte es una persona que no da importancia a su trabajo ni al dinero.
Muchas veces hace obra y la firma con seudónimo. Las tertulias
en las que participa son seguidas con veneración por sus seguidores.
"La poesía escrita es invisible, dice. La poesía pintada
es una experiencia visible".
En
1940, cuando la Segunda Guerra Mundial afecta directamente a Bélgica,
René no se siente seguro como consecuencia de las caricaturas que
había hecho a los líderes belgas afines al partido nazi.
A León Degrelle en concreto le dedicó en 1937 un sello para
el comité de vigilancia de intelectuales antifascistas en el que
se le ve mirándose a un espejo que no refleja su cara, sino la
de Hitler. Sigue pintando, pero ahora lo hace utilizando mucha luz y color.
Un ejemplo lo encontramos en "La Miosson" (1943). Ingresa en
el partido Comunista, pero lo deja al final de la guerra. A esta época
pertenece uno de los cuadros más cargados de sensualidad, "Magia
negra", una metamorfosis en la que se aprecia un busco y una cabeza
azul como e cielo inmediato.
La primera planta ocupa los últimos años
de su vida a partir de 1951, cuando abandona la llamada pintura vaca,
que es vapuleada por la crítica y no vende, para volver a su estilo
anterior, desarrollando los temas de los años 30. Recibe encargos,
uno de ellos para pintar el techo de un teatro ubicado en las Galerías
St. Hubertus de Bruselas, cosa que lleva a cabo personalmente representando
un cielo azul con cascabeles del mismo color en otra tonalidad. También
hace los diseños para los murales del Casino de Knokke y cuyos
originales pueden verse en esta localidad costera. Es la época
de sus grandes obras maestras, entre ellas "El imperio de la luz",
"La búsqueda de la verdad" y "La página blanca".
Tiene 69 años y sigue demostrando que el mucho dinero ganado apenas
si influye en sus costumbres. Sigue haciendo una vida ordenada hasta el
final de su vida.
¿Provocador?. Es posible, pero hoy nadie duda
que René Magritte es el mayor inventor de imágenes del siglo
pasado. Ahora ya tiene su propio museo.
<<
|