El Greco. Toledo, 1900
Museo de Santa Cruz. Edificio de Santa Fe
Organiza: Ministerio de Cultura. Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales Del 9 de Marzo al 12 de Julio de 2009
Comisaria: Ana Carmen Lavín
Por Julia Sáez-Angulo
El Greco, nacido en Creta en 1614 y educado artísticamente
en Italia, vino a España con la idea de trabajar para la Corte,
pero no gustó a Felipe II; su pintura se realizó en su mayoría
para iglesias y conventos, principalmente toledanos, A su muerte, poco
menos que
se olvidó su obra, pero a principios del XX, Bartolomé Cossio,
de la Institución Libre de Enseñanza estudió la obra
del pintor y la revalorizó hasta el punto de tomarse como referente
de la modernidad. La exposición se ha hecho en colaboración
con la SECC
Dramatizada la exposición a base de obscuridad
y focos sobre las piezas, destaca el célebre Apostolado
del Museo del Greco, enteramente autógrafo; la Inmaculada de
Ovalle, de la parroquia de San Nicolás de Bari; La Verónica,
procedente de la iglesia de santa Leocadia y un ejemplar de las Obras
completas de Jenofonte, anotadas por el propio artista cretense,
que estuvo en la biblioteca del marqués de la Vega-Inclán,
fundador del Museo del Greco en Toledo, uno de los más visitados
de España.
También se presentan las obras Retrato de
la reina Mariana de Austria, de Juan Bautista Martínez del
Mazo; el Busto de Archer Milton Huntington, de Anna Hyatt; el
Retrato del General Joven, de Bartolomeo Passerotti, y el Crucificado,
de Luis Tristán. A ello se añade una colección de
fotografías dedicadas al pintor realizadas por Mariano Moreno y
perteneciente a los fondos de la Fototeca del Instituto Histórico
del Ministerio de
Cultura. Se trata de fotos de principios del siglo XX que ponen de manifiesto
el estado de conservación de las pinturas en aquellos momentos.
El descubrimiento y la popularidad de la pintura del
Greco a principios del XX, así como una gran exposición
que se hizo de su pintura, hizo subir su cotización y provocó,
desgraciadamente la venta al exterior de unas cuantas obras de primer
orden, como el célebre cuadro el Toledo, que se encuentra
en los Estados Unidos de América. Fueron varios los conventos toledanos
los que vendieron sus piezas, entre otras razones para poder retejar sus
edificios y evitar el deterioro de las propias obras de arte que albergaban.
El descubrimiento y valoración del Greco en aquellos momentos tuvo
pues su lado positivo y negativo.
La exposición de Toledo vale la pena de visitar por su continente
y contenido.
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