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Maurice Vlaminck, un instinto Fauve


CaixaForum, Madrid
Del 11 de marzo al 7 de junio de 2009
Comisaria Maïthé Vallès-Bled


Pinturas de 1900 a 1915



Por Julia Sáez-Angulo


VlaminckJunto a Matisse y Derain, Maurice Vlaminck (París, 1876 – Puteaux, 1915) es un fauvista sobresaliente. Su sentido del color liberado de la realidad fue una aportación singular en la vanguardias de primeros de siglo. La exposición en CaixaForum Madrid consta de 80 obras procedentes de diferentes museos internacionales y se lleva a cabo en colaboración con sVo Art, responsable de gestión del Museo de Luxemburg en París, donde tuvo lugar por primera vez la muestra. Después de Madrid, la exposición viajará a Barcelona.

Vlaminck no trabaja el gran formato sino el mediano. La exposición adolece de exponer fundamentalmente paisajismo sobre todo de la ribera del Sena donde él residió. El pintor coleccionó la estatuaria africana –de la que se exponen algunas piezas- y toma de ella la simplicidad de formas a la hora de dibujar ciertos rasgos de personajes. En realidad fue el primero que se fijó en esta estética del arte negro y lo mostró a otros artistas entre ellos Picasso.

El autor parisino era un hombre del norte, de la luz del norte, por lo que nunca se entusiasmó con la luz de mediodía pese a sus viajes al mediterráneo invitado por su amigo Derain. A la hora de pintar Vlaminck esperaba la luz del atardecer más mitigada y cercana a la grisalla del norte.

Las cerámicas pintadas son otro capítulo de Maurice Vlaminck presente en esta exposición. Su destreza para componer temas y distribuir el espacio del volumen es asombrosa. Como pintor fue siempre fiel a la realidad, si bien trató el espacio de manera facetada en algunas de sus pinturas, siguiendo la lección de Cezanne y el cubismo.

VlaminckLa maestría de Cezanne se deja sentir en la mayoría de sus obras. La estructuración de las formas aparece mucho más simplificada si bien no entró nunca en el cubismo. El propio Vlaminck, al final de su vida, se alejó del fauvismo en el que había logrado la máxima intensidad del uso del color. La tensión que siempre sostuvo se manifestó entre la simplificación de las formas sugerida por Cezanne y la pureza de los colores que sostenían los fauvistas.

Vlaminck fue un buen maestro de la pintura tanto en el color como en la forma sin perder nunca la referencia a las formas de la realidad.

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Nº 44 - Abril de 2009

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