© Murakami
Museo Guggenheim-Bilbao. Del 17 de febrero al 31 de mayo de 2009
Arte y cultura de masas orientales
Por Alberto López Echevarrieta
Más de uno, cuando vea esta exposición,
puede establecer una relación entre Takashi Murakami y Andy Warhol.
Es posible que a ambos les hayan seducido los motivos de la vida cotidiana,
como son los diseños de marcas y las formas más comunes
de objetos, que están a nuestro alcance con una cotidianeidad que
a muchos, a fuerza de verlos, nos pasan desapercibidos.
A
sus 47 años, Murakami muestra su arte a través de pinturas,
esculturas, diseños, animación y hasta moda en un conjunto
de más de 90 obras que resumen su labor desde la década
de los años 90 hasta el momento actual. Hay obras de gran tamaño,
como la "Bola de flores violeta sexual", y otras que no por
menores dejan de ser atractivas.
El fenómeno "manga" no le ha pasado
desapercibido como uno de los movimientos más importantes del cómic
japonés de los últimos tiempos. Para Murakami, tanto el
manga como la animación representan la vida cotidiana en Japón
y como tales no pueden estar ausentes de su obra. Pero su espíritu
creativo no termina aquí, sino incide asimismo en corrientes artísticas
europeas y norteamericanas para combinarlas de forma que forman parte
de un todo realmente atractivo.
Es, por decirlo de alguna forma, una fusión de
arte japonés, europeo y americano a través de iconos e imágenes
que los define perfectamente.
El título de la exposición, con el ©
antepuesto a su apellido, indica también la importancia que el
artista concede al "merchandising", a la explotación
de su propia marca. Toma los logos que él considera indispensables
en sus años mozos y los transforma adaptándolos a su propia
personalidad.
Otro
tanto ocurre con algunas de sus esculturas sacadas de vaya usted a saber
qué recuerdos juveniles: el joven desnudo al que titula "Mi
vaquero solitario", la pechugona del conjunto "Hiropon"
y la esquelética camarera de "Miss Ko 2" que luego aparecerá
en un conjunto espectacular bautizado como "Segunda misión
Project Ko2".
Hay en sus obras una dualidad intencionada que el espectador
celebra jugando siempre a adivinar qué otro significado tienen:
Si detrás del humor hay una denuncia social o si la aparente dulzura
encierra una perversión. Ahí está "Inochi",
ese niño de cabeza oval que tanto recuerda a E. T. o las cuatro
deidades budistas contenidas en "Mr. Pointy y los cuatro guardianes"
alrededor de una gigantesca estatua de más de siete metros de alto
que representa a Mr. Pointy (el que señala).
La animación de Murakami está presente
en las proyecciones que se llevan a cabo sin interrupción y entre
las que se puede ver el famoso video-clip "Good Morning" que
realizó para el rapero Kanye West.
En suma, una ocasión única para introducirnos
en un mundo tan curioso como atractivo a medio camino entre oriente y
occidente.
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