Salvadas de la destrucción
Un programa de restauración recupera toda la belleza
de
nueve obras maestras
Por Alberto López Echevarrieta
La presentación de las obras restauradas durante
el último año se ha convertido en la tradicional cita anual
que ofrece el Museo de Bellas Artes a sus Amigos y a la Prensa. En el
Auditorio, y ante un público interesado, se exponen los resultados
de la labor llevada a cabo por el Departamento de Conservación
y Restauración de la pinacoteca bilbaina sobre obras pertenecientes
a su patrimonio con necesidad de recuperación. Es el balance el
programa "Zaindu - El Museo Restaura" creado hace 19 años
y mantenido económicamente gracias al patrocinio de El Corte Inglés.
Como este año pasado se cumplía el centenario
de la pinacoteca bilbaina el programa ha sido generoso en la selección
de obras. La que más llama la atención es, sin duda, el
magnífico óleo titulado "Cristiano" pintado por
Anselmo Guinea en 1897. Este óleo sobre lienzo de destacadas medidas
(264 x 395 cm.), perteneció anteriormente a la Diputación
Foral de Vizcaya y sufrió serios desperfectos en la primera muestra
en la que participó: Una silla llegó a atravesar la tela.
"Cristiano",
una de las tres obras de Guinea que posee el museo bilbaino (las otras
dos son "Retrato femenino" y "Gente. Un puente en Roma"),
pertenece a la serie de escenas del campesinado vizcaíno que hizo
el autor, la mayor parte de las cuales están situadas en la zona
del Valle de Arratia. Recoge el regreso de una familia al caserío
tras un bautizo. Sorprende en el óleo el contraste entre la entonación
verduzca de la zona que cubre la parra y la explosión cromática
del paisaje.
Espectacular también el resultado de la reparación
de una parte del retablo religioso salido del taller de Blasco de Grañén
en el siglo XV, "San Joaquín y Santa Ana ante la puerta del
templo". Con anterioridad y en otros programas ya fueron restauradas
cuatro tablas pertenecientes al mismo conjunto religioso, quedando pendiente
la última para la próxima edición de "Zaindu".
Pacientemente, los responsables del Museo han explicado
el tratamiento dado a los trabajos contemporáneos: De Antonio Tàpies
se ha reparado un cartón titulado "Signo y materia 3-D",
una pieza moderna que ha llevado sus horas de trabajo a juzgar por la
comparación que se ha hecho con el estado anterior en que se encontraba.
Otro tanto ha ocurrido con "Composición 86 II", de Rafael
Ruiz Balerdi.
De
Adolfo Guiard, el gran pintor bilbaino autor de la sin par "Aldeanita
del clavel rojo", se han restaurado cuatro dibujos sobre papel vegetal
que sirvieron como bocetos para unas vidrieras, "Prehistoria",
"Pastoreo", "Agricultura" y "Pesca y comercio",
todos ellos pertenecientes a la última etapa del artista.
Finalmente, la pieza que más dificultades ha
presentado a juicio de José Luis Merino Gorospe, jefe del Departamento
de Conservación y Restauración del Museo, el "Bodegón
con tapiz, frutas y un ángel" realizado por Francesco Noletti
"Il Maltese" en el siglo XVII. Un análisis de la pintura
llevado a cabo sobre este bodegón italiano ha arrojado un resultado
sorprendente: "Il Maltese" no se llamaba Francesco Noletti,
como todo el mundo creía, sino Francesco Fieravino.
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