Gante: La historia en seda y oro
Centro Cultural Abadía de San Pedro. Gante Del 21 de noviembre de 2008 al 29 de marzo de 2009
Tapices flamencos para los Duques de Borgoña,
el emperador Carlos V
y el rey Felipe II
Por Alberto López Echevarrieta
Los siglos XV y XVI constituyen la época dorada
de los tapices, cuando principalmente los Habsburgos inmortalizaron sus
gestas bélicas y sus conquistas encargando la plasmación
de tales hechos a ilustres artesanos. Por entonces, la producción
de la tapicería se concentró sobre todo en Flandes, merced
a la habilidad de sus obreros que alcanzaron merecida fama internacional.
Los
ejemplares más perfectos salieron de los talleres de Bruselas y
se distinguen de los demás por el vigor del colorido de unas composiciones
tan expresivas que recuerdan la obra de los hermanos Van Eyck, no en vano
estos pintores influyeron decisivamente realizando los cartones-base de
los tapices. Uno de los más célebres en Bruselas es el famoso
Hechos de los Apóstoles, cuyos cartones son obra de Rafael
por encargo del Papa León X. Fue el punto de partida de un cambio
de estilo en las obras que se realizaron en los talleres bruselenses.
Es decir, que las preferencias góticas fueron reemplazadas por
las del Renacimiento.
Pero no sólo Rafael se prestó a esta artesanía.
Pintores flamencos como Bernard van Orley y Hans Vermeyen dibujaron las
plantillas sobre las que expertos tejedores entrelazaron hilos de oro
y plata hasta dar con un admirable acabado. La mayor colección
de tapices del mundo la posee el Patrimonio Nacional español con
unos 2.000 ejemplares, de los que, por falta de espacio, sólo hay
expuestos cerca de un centenar.
Tras el éxito que tuvo en el año 2000
la exposición Carolus, el Centro Cultural Abadía de San
Pedro, de Gante, encargó a Fernando Checa, profesor de la Universidad
Complutense de Madrid y director del Museo del Prado entre 1996 y 2001,
la realización de Tapices flamencos para los Duques de Borgoña,
el emperador Carlos V y el rey Felipe II que, con 34 ejemplares, resume
esta época histórica.
"Quisimos traer cuatro ejemplares realizados
en Tournai que se custodian en la Colegiata de Pastrana –señala
Checa-, pero desistimos al encontrarlos en mal estado por la acción
de la polilla. Su presencia, incluso, hacía peligrar al resto.
Merced al interés demostrado por esos tapices, una fundación
cultural belga ligada a la empresa industrial cervecera "Estella
Artois" está procediendo a su desinfección y restauración".
La
exposición de Gante está dividida en cuatro partes: Los
Duques de Borgoña; Carlos V con María de Austria, que fue
una gran coleccionista; Margarita de Hungría, hermana del emperador,
y Felipe II. A lo largo de 250 metros y en distintas dependencia se ven
los ejemplares más sobresalientes de esta artesanía procedentes
en sus dos terceras partes del Patrimonio Nacional, así como de
museos de Austria, Budapest, Portugal, Bélgica, etc.
Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que
la principal atención se centra en El saqueo de Túnez, de
la serie La conquista de Túnez y realizado en Bruselas en 1546.
Magna obra compuesta por dos colosales tapices que disponen de un rótulo
explicativo: "IX y X. Esta nona y décima pieza son una misma,
cuya vista se ha de imaginar teniendo a Túnez delante y de La Goletta
y norte detrás". Las dos disponen de una cenefa alrededor
de su perímetro, excepto por donde deben unirse para tener el fresco
completo. Culminan los datos con la impresión de una brújula,
lo que indica la precisión que entonces se daba a la situación
de estas escenas. Carlos V, deseoso de conseguir fama y admiración,
se llevó a Túnez a un cartógrafo y a un dibujante
para que tomaran los apuntes precisos para la ejecución de este
tapiz cuya ejecución acabaría por ser imitada. Esta serie
se vio por primera vez en la boda de Felipe II con María Tudor.
Luego la corte española continuó utilizándola como
uno de los más gloriosos símbolos de la monarquía.
Merecen
también especial mención El paso por el Mar Rojo y La Virgen
con el Niño, ambos realizados en Tournai a finales del siglo XV.
En el primero juega un papel importante la idea del detalle y del horror
al vacío, mostrándose un paño al lado de otro sin
interrupción, mientras que el segundo tiene unas características
estilísticas que apuntan a Van Orley. San Lucas pintando a la Virgen,
por su parte, es un ejemplo maravilloso de un tapiz de devoción
y está basado en una conocida pintura de Roger van der Weyden que
ahora se guarda en Boston.
Llama también la atención La batalla de
Zama, realizado en Bruselas hacia 1544 por encargo de María de
Hungría. Representa la batalla mantenida durante la segunda guerra
púnica entre Roma y Cartago con el protagonismo en la tela de los
elefantes de Aníbal que, presos de pánico, se vuelven contra
su propia tropa.
Los talleres y la industria de paños y tapices
sufrió un duro golpe con motivo de las guerras entre Felipe y sus
súbditos flamencos. Elocuente ejemplo de esta dramática
situación es el tapiz de El sacrificio de Abraham, hoy en la catedral
española de Lérida, muy probablemente botín de guerra.
Los organizadores de la exposición estudian un
emplazamiento en España, preferentemente en Granada, para tratar
amortizar los gastos de su montaje valorados en un millón de euros.
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