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Juan de Flandes, "invitado" en Bilbao


Museo de Bellas Artes, del 7 de octubre de 2008 al 11 de enero de 2009


Exhibición del "Bautismo de Cristo" de finales del siglo XV



Por Alberto López Echevarrieta


El programa "La obra invitada", ideado por la pinacoteca bilbaina, cuenta ya ocho años de vida a través de los cuales nos ha permitido admirar obras singulares procedentes de distintos museos o colecciones particulares, cuya presencia nos permite enriquecer la visión de autores de la colección permanente del museo. En su vigésimo cuarta edición se ha recurrido a una tabla procedente de un retablo realizado en las postrimerías del siglo XV por uno de los grandes pintores que nos llegaron en aquella época de los Países Bajos, Juan de Flandes, un hombre de cuyos orígenes y primeros años de vida se sabe bien poco.

Aunque ha pasado a la historia como Juan de Flandes, es posible que su nombre auténtico se haya perdido para siempre y que llegara a firmar de esta forma para no complicar al personal con, tal vez, otro de pronunciación más difícil. Posiblemente se llamara Juan, denotando su apellido una procedencia situada en Gante o Brujas. Sí hay constancia de que en 1496 se puso al servicio de Isabel la Católica en la corte castellana.

Bautismo de CristoSu obra más antigua que se conoce es el políptico que dedicó a dicha soberana interviniendo conjuntamente con Michel Sittow. Se trata de cuarenta y siete tablas de pequeño tamaño, pero de un nivel cualitativo extraordinario, sólo comparable al de los mejores representantes del arte flamenco de la época. De ellas quedan hoy algo más de la mitad, quince de las cuales están en el Palacio Real de Madrid.

El retablo al que perteneció el "Bautismo de Cristo", y que se completaba con dos tablas más a cada uno de sus costados representando diversas escenas de la vida de San Juan Bautista, fue uno de sus primeros trabajos como pintor de cámara de la corte. La reina Isabel solicitó su concurso para que lo instalara en el coro de los legos de la Cartuja de Miraflores, en Burgos, cuyas obras ella misma estaba costeando. El motivo central del conjunto era la figura del Bautista, patrón de los monarcas dado que los padres de ambos se llamaban Juan.

Esta pieza del retablo representa al Salvador en el río Jordán recibiendo el bautismo mediante dos ritos, uno por inmersión, como se hacía antiguamente, y el otro por aspersión, con San Juan vertiéndole agua sobre la cabeza. Sobre Cristo está la paloma que representa al Espíritu Santo sobre el que sitúa a Dios Padre rodeado de la corte celestial. En la mano izquierda tiene la bola del mundo y con la derecha señala a la paloma. En primer plano están los tres protagonistas: Cristo de frente cubierto únicamente con un paño, un ángel que le sostiene la túnica, y San Juan que le bautiza en actitud de postración. Dos detalles sobresalen en la obra: la túnica del ángel y el manto de San Juan en el suelo.

Con el tiempo, la tabla ha sufrido alteraciones, algunas sin escrúpulos. Se llegó a variar la figura de Jesús, poniéndole las manos sobre el pecho y agrandando el paño que le cubre las partes púdicas. Se especula, incluso, que el autor le pintara desnudo y que los tapados son obra de las restauraciones que se han ido haciendo. Flandes no deja mucho espacio al cielo. Tras la figura del Salvador se puede ver el río Jordán dentro de un paisaje en el que hay personas y animales representados en tamaño decreciente para dar la impresión de profundidad.

Durante su etapa como vecino de Salamanca, Juan de Flandes realizó el retablo de su Universidad antes de fijar residencia en Palencia donde pintó el retablo de la iglesia de San Lorenzo, que actualmente está repartido entre los museos del Prado y de Washington. En esta ciudad castellana le llegó la muerte ocurrida en 1519.

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Nº 39 - Noviembre de 2008

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