¡1914! La Vanguardia y la Gran Guerra
Museo Thyssen - Bornemisza/ Fundación Caja. Madrid Del 7 de octubre de 2008 al 11 de enero de 2009
Por Julia Sáez-Angulo
La
muestra se divide en ocho apartados que van siguiendo cronológica
y plásticamente el desarrollo de la visión y creatividad
de los artistas: El oscurecimiento del mundo; La segunda visión;
Últimos días de la humanidad; La vanguardia a caballo; Canción
de guerra; Vórtice destructor; Carga de profundidad; Guerra de
las formas. Una estética de la desaparición; Apocalipsis
de nuestro tiempo; Artista y soldado; Cubismo en las trincheras; El estigma
de la condenación y "C´est la guerre". Un total
de 68 autores encuadrados en las principales corrientes del arte nuevo
que nació con las vanguardias de la primera década de Europa.
Un proyecto científico de gran interés sobre una guerra
que destruyó una civilización y trajo después otra
nueva guerra. La barbarie latía bajo la aparente cultura del viejo
continente. Una gran Guerra que no fue otra cosa que la primera guerra
civil entre europeos en el siglo XX.
Ente los artistas presentes se encuentran nombres como
Erns Ludwig Kirchner; Georges Groz; Félix Valalloton; Wilhelm Lembruck;
Mack Beckmann, Gino Severini; Umberto Boccioni; Ludwig Meidner o Giacomo
Balla. Ciertamente los artistas siguen el pulso de su circunstancia y
plasman las vivencias con lenguajes propios, con títulos que reflejan
el momento como "El caído" (1915 – 1916), una escultura
de Lehmbruch; "La ducha de los soldados" (1915) de Kirchner,
hoy en el Solomon R. Guggenheim; Verdún (1917) de Vallotton; "Paisaje
apocalíptico" (1913) de Meidner o "Manifestación
patriótica" de Balla.
El
drama de la Gran Guerra se deja sentir en la afirmación de Picasso
al conocer la muerte de su amigo Apollinaire: "Después de
todo, el cubismo sólo era una gramática de las formas".
Las vanguardias artísticas no habían servido para salvar
a los hombres ni ver su fraternidad. Imágenes antibelicistas; denuncia
de la guerra… El nacionalismo había sido un gran desencadenante
de la Gran Guerra. En el corazón de todo hombre hay un bárbaro.
El cartel de la exposición es significativo:
Max Beckann en un "Autorretrato como enfermero". El catálogo
cuenta con un texto magnífico del comisario Javier Arnaldo. La
Gran Guerra hizo conscientes a los europeos de que su cultura era mortal
y que sus destinos estaban vinculados entre sí.
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