Exposición de Litofanías
Sala de Arte Floridablanca. San Lorenzo de El Escorial
Comisario Miguel Ángel de Andrés. Agosto-septiembre, 2008
Por Julia Sáez-Angulo
La litofanía es resultado de un proceso complejo
que da lugar a una fina plancha de porcelana dura o biscuit, con vaciados
o relieves en negativo, que vistos al trasluz producen el efecto de un
relieve en grisalla, donde la tonalidad de los grises varía según
el mayor o menor grosor de la porcelana. Las litofanías son hoy
una rareza y, por su escasez, muy buscadas en el mercado.
El primer coleccionista español de litofanías,
Pedro M. Garcimartín, era amigo de grandes coleccionistas como
el marqués de Cerralbo y Lázaro Galdiano, cuyas colecciones
han constituido valiosos museos en Madrid, sin embargo carecía
de los grandes medios económicos de los citados personajes.
La
colección de Garcimartín corrió el peligro de dispersarse
al fallecer hace más de 30 años, cuando Antonio Guisado
las adquirió en su totalidad de los herederos, que tenían
varios compradores a la vista. Guisado siguió buceando en el mercado
internacional de antigüedades y los profesionales franceses, ingleses
y austriacos le informaron que su interés por las litofanías
era compartido con gran entusiasmo por un norteamericano, Mr. Laurel G.
Blair, quien llevaba años a coleccionar estas piezas.
"No tardé mucho en contactar con Mr. Blair
y volé a Toledo-Ohio para conocerle personalmente y admirar su
colección, sin duda alguna, la más completa y mejor del
mundo", explica Antonio Guisado. "Mr. Blair me devolvió
la visita viniendo a El Escorial para ver y analizar la calidad y el valor
de mi colección. Para mi satisfacción me confirmó
lo que yo sospechaba: mis litofanías eran y siguen siendo ahora
la segunda colección más importante del mundo".
Las litofánías expuestas, en su mayoría
con escenas religiosas, familiares, costumbristas y galantes, como niños
jugando, parejas de enamorados, intérpretes de música, oficios,
alegorías, etc, se utilizaban como elementos decorativos, ornamentales
o con sentido práctico en las pantallas de lámparas. Hay
ejemplares de litofanías coloreadas en el anverso o en la cara
posterior, aunque su calidad artística es inferior a las blancas
o en tono natural. En color eran un ejercicio de virtuosismo técnico
o para satisfacer gustos menos exigentes.
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