"Se armó la de San Quintín en El Escorial"
Cocheras del Rey. San Lorenzo de El Escorial Comisario: Arquitecto Pedro Martín Junio-septiembre 2008
Por Julia Sáez-Angulo
La exposición presenta como piezas notables el
Archivo de Saturnino Burgos, administrador del monasterio de El Escorial
durante el expolio 1809-1812; una carta autógrafa de Napoleón
sobre el pago por dinero por la abdicación a su favor; el documento
de requisamiento de un buey a un vecino de la Villa y finalmente una escultura
en montaje monumental metálico de Mariano Pardito, célebre
escultor escurialense, que titula y representa "La defensa del Escorial
de 1808". A la salida de San Lorenzo, camino de Guadarrama, el mismo
escultor presenta otra instalación con "Los fusilamientos
del 2 de mayo", evocando el conocido cuadro de Goya.
La
muestra se divide en nueve apartados: La chispa; El fuego; El Expolio;
Las Cenizas; "Post Fata Resurgo (Después del hecho resucita)";
Personajes; Yo lo vi; Yo lo viví, y Hogueras. Una exposición
que se hacía necesaria en el Real Sitio, por lo que supuso históricamente.
Ejemplo de invasión, robo y devastación de un ejército
que tenía órdenes de quemar y arrasar todo lugar que ofreciera
resistencia como así lo hizo en El Escorial. La francesada tuvo
poco de Ilustración y todo de avasallamiento de un pueblo, una
nación y despojo de su patrimonio.
Los tres grandes azotes del patrimonio histórico
artístico español fueron la afrancesada, la desamortización
de Mendizábal y la guerra civil de 1036-39. Ciertamente no fue
la Ilustración francesa la que llegó a España con
los soldados de Napoleón, depredadores por antonomasia, con beneplácito
de sus superiores, dado el menosprecio que tenían por una nación
a la que expoliaron y le impusieron un rey nepote.
Los sucesos bélicos que trajeron el gran desastre
escurialense tuvieron lugar entre 1807 y 1814. Hasta 1828 no fue posible
la restauración de los tesoros y la vida monacal en el monasterio
filipino. La orden de los jerónimos quedó diezmada. El bibliotecario
de S.M. José Quevedo escribió: "Dejaron en este monumento
recuerdos tan amargos que no se olvidarán jamás". El
monasterio fue despojado de sus joyas para siempre.
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