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Ouka Leele. Inédita


Sala Municipal de Exposiciones de S. Benito C/ San Benito s/n. Valladolid
Hasta el 24 de agosto de 2008


Por Ángela Rubio Rojo


Ouka LeeleCon motivo del Premio Nacional de Fotografía que le fue concedido a la artista en 2005, la subdirección General de Promoción de Bellas Artes del Ministerio de Cultura ha organizado esta interesante exposición. Tras su paso por el Museo del Traje en Madrid –donde la impecable y coherente producción junto con un montaje teatral y escénico crearon un espacio mágicamente evocador- llega a la sala de Exposiciones de San Benito para mostrar la obra menos conocido de la artista. Lo que encontramos en estas 67 obras, de medio y gran formato, es una Ouka Leele inédita.

Lo más conocido de esta fotógrafa son, por un lado sus fotografías pintadas y, por otro, su vinculación con La Movida, de la que no fue documentalista –de eso se encargó Pablo Pérez-Mínguez- pero si una figura importante. Por ello, lo que más sorprende es encontrarse con fotografía en blanco y negro y descubrir que en ésta también es buena. Ya en Marta, cuyo nombre calienta mi corazón una fotografía de su hermana leyendo, tomada por Bárbara Allende Gil de Biezma – que ese es su verdadero nombre- con tan sólo 17 años, puede apreciarse una forma de mirar y capturar instantes sensible y poética; o la serie de autorretratos nada narcisistas y retratos de amigos y personas de la cultura que afirma realizar con amor, dejando espacio para que el "ser", "lo mejor" de las personas salga. Así por ejemplo, deja que la genialidad de Barceló salga por su mirada y sonrisa inquietantes o que Juan Luis Galiardo exhiba su lado más espiritual meditando sobre un 600. Todos estos retratos son entendidos como tentativas de redefinición del ser humano.

Ouka LeeleAl mismo tiempo, demuestra que es capaz de realizar bodegones con un estudio de la luz que destaca por su efecto teatral. Teatralidad también presente en las composiciones y en la manera de abordar los temas de sus fotografías en color. En todas ellas se hace patente las influencias artísticas de las que ha bebido, así podemos reconocer a Man Ray y sus asociaciones poéticas, a El Greco con su pincelada abstracta, a Velázquez con su teatralidad compositiva y lumínica, incluso Irving Penn con sus retratos auténticamente humanos y sinceros en los que los protagonistas parecen actuar como el de C. Levi-Strauss tomado en 1970 o el de Jean Cocteau tomado en 1948 o la esencia del bodegón Stillife with watermelon de 1947 está presente en la obra de Ouka Leele. Los retratos, autorretratos y escenas que son verdaderos poemas visuales que integran una exposición ecléctica y cargada de referencias a mundos externos (civilizaciones antiguas, mitologías diversas, literatura en las que se inspira para crear) e internos (familia, amigos, sueños...). Los poemas visuales muchas veces "asociaciones fortuitas" y otras veces realidades más aprensibles desde la lógica del título.

En origen, el tema de su obra es el relacionado con la infancia y todo aquello que entonces le impactó. Esta muestra es un recorrido sentimental y artístico de su vida plena de vivencias y humanidad desde 1975 hasta 2007, en la que hace un homenaje a la belleza infinita que la rodea desde el convencimiento pleno de que cada instante que vivimos es un milagro. Se nos muestra una Ouka Leele gozosa de vivir, con los sentidos bien despiertos "Un rayo de luz acaba de atravesarme". Sentidos que despertó y agudizó desde los primeros años de su vida en un entorno propicio para ello ya que su padre era arquitecto y le gustaba dibujar y su abuelo pintor y fotógrafo. Tomó clases en el Photocentro de Pedro Diez-Perpignan, Fernando Gil, Pablo Pérez- Mínguez y Carlos Serrano –quien le habló por primera vez de La Movida en el Café Gijón- donde comenzó a desarrollar ese gusto por colorear las fotografías como una niña hace con sus dibujos, creando un estilo muy Ouka Leelepersonal de prodigiosa inventiva y dominio técnico. Es en estos momentos, coloreando las fotografías, cuando mejor se siente ya que está sola y puede pensar en sus cosas.

En la fotografía se esconde y se protege hasta el punto de utilizar un pseudónimo para mantener su intimidad y también para dar prioridad a la obra que además, no se sabe si está realizada por hombre o mujer con trayectoria o recién salido de las escuela y de esta manera, hacerla más deseable. Ouka Leele es el nombre de una estrella que vio en un dibujo de constelaciones de El Hortelano. Más tarde se enteraría de la traducción de este nombre: "que des muy bien la vuelta al círculo de la vida" y esto es precisamente a lo que se nos invita con esta exposición comisariada –con admiración y todo el cariño posible- por Rafael Gordon, a recorrer esquemáticamente la vida y obra de Bárbara que lleva más de tres décadas intentando asociar arte a la reflexión, realizando un arte de ideas para alcanzar la plenitud del significado de hacer arte. Está convencida de que necesitamos arte para respirar y vivir ya que éste hace temblar el corazón, cura y nos hace sentir que hay algo más que la realidad pura y dura.

Ouka LeeleTécnicamente sus instrumentos mediadores y cómplices han sido desde la Nikon-F, regalada por su padre, pasando por la Hasselblad 6X6 hasta la Sinar 9X12 o la cámara digital de su móvil, los pinceles, acuarelas y ahora el photoshop, ejecutado con maestría gracias a su experiencia como pintora de pincel.

La experiencia intelectual, artística y emocional que supone la visita a esta exposición termina con un video extraordinario en el que podemos ver la producción de algunas de las imágenes más importantes, asombrándonos la cantidad de gente que trabaja coordinada para conseguir una instantánea. En este video están presentes algunas de las fotografías coloreadas que la hicieron famosa. Especialmente interesante resulta el paseo por el campo que comparte con nosotros la artista, porque es en esos fragmentos de vida personal, donde se la conoce un poco más y además ayudan a entender mejor su obra. Nos damos cuenta cómo su pasión por los colores y las tonalidades estridentes no es pura invención porque están tal cual en la naturaleza donde ella los toca, ve, siente hasta hacerlos suyos en una experiencia vital y apasionante en conexión con su espíritu libre.

Que bonito es
que se me llenen los pulmones de aire
que se me clave la luz en los ojos
que se me meta el olor de las flores en las venas
que me lata el corazón de emoción
que se me ponga roja la cara
por un sentimiento.

Ouka Leele

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Nº 38 - Octubre de 2008

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