Artemisia Gentileschi, invitada en Bilbao
"Giuditta e Oloferne" se exhibe en el Bellas Artes
Del 1 de julio al 28 de setiembre de 2008
Por Alberto Lz. Echevarrieta
Giuditta e Oloferne (159 x 126) es un óleo
sobre lienzo propiedad del Museo de Capodimonte de Nápoles cuya
temática está unida por muchas razones a la atormentada
vida de su autora, hija y continuadora de alguna forma de la obra del
gran Orazio Gentileschi.
Artemisia Gentileschi se movió siempre en torno
al mundo de la pintura. Nacida en Roma en 1593 como hija del gran Orazio
Gentileschi, uno de los más fervientes seguidores de Caravaggio,
heredó la pasión por las artes que siempre tuvo su progenitor,
especialmente por el uso de los pinceles. A fin de cuentas su olfato estuvo
acostumbrado al aguarrás desde la cuna. Luego, ya de niña,
le ayudó a preparar mezclas al tiempo que percibía los secretos
que más tarde le servirían para desarrollar su obra.
En Roma y cuando contaba 19 años, se produjo
un suceso que marcó su vida para siempre: El pintor Agostino Tassi,
rival de su padre y artista de extracción manierista tardía
como él, la violó dejándole importantes secuelas.
El hecho tuvo una enorme trascendencia en su tiempo. El culpable fue juzgado
y sentenciado en un proceso que conmovió a la sociedad de la época.
Padre e hija se separaron, él marchó primero a Toscana y
luego a Londres, mientras que ella empezó a desarrollar su instinto
pictórico con obras en las que se aprecia la influencia en su espíritu
de la agresión sexual sufrida. Un ejemplo claro lo tenemos en el
cuadro que nos ocupa y que durante este verano será "La obra
invitada" en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Giuditta e Oloferne.
Huelga
decir que la pintura de los dos Gentileschi es muy próxima. Artemisia
siguió con los temas bíblicos que tanta fama dieron a su
padre –Hallazgo de Moisés, Lot y sus hijas, etc.-,
llegando a modificar algunas de sus composiciones para aportarles una
dureza realista no utilizada por él. Este tipo de argumentos fue
muy utilizado en aquellos años, predecesores de la Guerra de los
Treinta Años. El mismo drama de Judith, la viuda hebrea que soluciona
el problema del asedio a su ciudad, Betulia, por parte del ejército
del general asirio Holofernes seduciendo a su enemigo y cortándole
la cabeza es bastante recurrente, si bien el pasaje elegido por Artemisia
para este cuadro, es el momento más dramático, la pura decapitación.
A decir de los expertos, el óleo sobre lienzo
Giuditta e Oloferne (159 x126 cms.), pintado entre 1612 y 1613,
guarda una estrecha relación con la trágica vida de su autora
y es una de las obras maestras de la colección del Museo de Capodimonte
de Nápoles. En la actualidad se puede ver en Bilbao junto a otra
pintura que se encuentra entre las más importantes de la colección
de la pinacoteca vasca, Lot y sus hijas (226 x 282 cms.), realizada
por su padre, Orazio, en el mejor estilo de Caravaggio.
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