"De Goya a Gauguin"
Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Del 16 de junio al 12 de septiembre de 2008.
El siglo XIX en el Museo de Bellas Artes de Bilbao
Por Alberto L. Echevarrieta
El Museo de Bellas Artes de Bilbao posee la mayor colección
de artistas vascos, así como una vastísima representación
de pintura y escultura realizada en el siglo XIX que ocupa actualmente
cinco salas completas y ampliables, porque la incorporación de
piezas es continua. Unas semanas antes de inaugurar esta exposición,
la pinacoteca adquirió De promesa, uno de los lienzos
más representativos de Adolfo Guiard, el primer pintor vasco de
su generación que viajó a París donde,
por medio de Degas, se acercó al impresionismo. Uno de los óleos
más apreciados del museo es La aldeanita del clavel rojo,
del mismo autor, en el que sobre el tono azul dominante estalla la bermeja
flor que la joven lleva entre labios como una expresión de sensualidad.
En De promesa (108 x 159 cms.) encontramos
a un hombre, una anciana y una joven embarazada con un paraguas en una
mano. Ante ellos hay un cesto con dos candelabros y un paño blanco,
elementos que antiguamente, cuando se enterraba en el interior de los
templos, se ponían sobre la tumba del difunto. Posiblemente, el
cuadro indica el momento en que los tres acuden al entierro del padre
de la criatura por nacer.
De reciente adquisición es también la
serie de 18 grabados titulada Los disparates, creada por Goya
entre 1816 y 1823, y que vio la luz tras la muerte del genial aragonés.
Destacados y dispares escritores como Baudelaire y Ramón Gómez
de la Serna, y hasta un pintor tan surrealista como el suizo Paul Klee
en la época comprendida entre 1902 y 1906, se basaron en estas
pequeñas-grandes obras del genial maño.
Sorprende por su fuerza expresiva Caín,
una gran pieza de Friedrich Rehberg, en la que vemos al protagonista tapándose
la cara con sus brazos, mientras en un segundo plano Adán y Eva
lloran ante el cadáver de Abel. De estilo totalmente distinto es
la vista de Toledo que ofrece Jacinto Pérez Villaamil dentro de
una producción paisajística que se caracteriza por un pintoresquismo
arqueológico. El director de la pinacoteca, en la presentación,
la definió como una "fantasía romántica".
El bruselés Carlos de Haes, que sustituyó
al Pérez Villaamil al frente de la Escuela de Bellas Artes de San
Fernando, ofrece su particular visión de los Picos de Europa como
ejemplo de su extremado naturalismo en la reproducción de montañas,
prados y valles con una precisión exagerada. El madrileño
Aureliano Beruete fue un o
de los mejores paisajistas de su tiempo. Su obra se exhibe junto a la
de otros dos colosos que también iban camino del paisajismo impresionista,
Jaime Morera y Martín Rico.
La pintura vasca puede decirse que comenzó en
el siglo XIX. No es de extrañar, por tanto, que su representación
sea aquí notable. Eduardo Zamacois cuelga dos obras de claro impacto:
La visita inoportuna y, sobre todo Los bufones jugando al
cochonnet, un cuadro de pequeño formato que, tras su reciente
restauración, se muestra en todo su esplendor. De Darío
de Regoyos, alumno de De Haes, encontramos Toros en Pasajes,
un gran lienzo en el que el motivo central, la corrida de toros, se sitúa
en un segundo plano, mientras que el primero está ocupado por un
prado con un manzano en flor tras el que la ría de la localidad
guipuzcoana, con sus diferentes azules, sirve de contraste a la variedad
tonal del tercio superior del cuadro.
Ribot, Dicksee, Agrasot, Jiménez Aranda, Monticelli,
Sorolla, Cassalt y como perla final las Lavanderas en Arlés,
muestra indiscutible de un Paul Gauguin en plenas facultades. La obra
responde al cromatismo luminoso y sintetista del artista parisino, constituyendo
un recuerdo inolvidable de su estancia en esta localidad francesa donde
tuvo lugar la dramática ruptura de su amistad con Van Gogh.
"De Goya a Gauguin" constituye un placer visual
y ayuda a conocer y comparar las obras románticas y modernistas
de toda una época.
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