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El retrato del Renacimiento.Museo del Prado. Madrid. Del 3 de junio al 7 de septiembre de 2008Por Julia Sáez-Angulo
El retrato moderno surge al mismo tiempo que la pintura. Vassari habla de los retratos del Giotto aunque en su mayoría se perdieron. El retrato llegó a ser un género autónomo y sorprende cómo después del Renacimiento se mantiene casi inamovible en su tipología durante los siglos XVII y XVIII, para decaer en el futuro al menos con el aprecio que tuvo en centurias pasadas. El retrato agota su concepto en el modelo, parecen decirnos algunos críticos actuales, pero lo cierto es que la modernidad también se apoyó en el retrato para manifestarse. El retrato tuvo una gran importancia para revelar la imagen de las Cortes europeas, algo que actualmente no sucede, por eso las pocas testas coronadas que restan no recurren al gran retrato como efigie permanente y de consolidación de la imagen. "Prefieren cinco minutos de televisión a un retrato de aparato", declaraba un conservador del Museo del Prado, a la pregunta sobre la pobreza los actuales retratos oficiales del poder. La exposición explora cuestiones como la del parecido, la identidad, la memoria... El retrato es siempre una imagen muy poderosa porque refleja al ser humano, al personaje, al héroe, al poder... Es la naturaleza más viva que cabe imaginar, por eso no morirá nunca y convivirá junto al fotográfico por siempre. Se echan en falta los retratos colectivos de cuerpos o gremios, tan frecuentes en la escuela holandesa, pero según el comisario Falomir se debe a que la mayoría de ellos son tablas de grandes dimensiones y estos soportes tan amplios no conviene que se trasladen por la fragilidad del material. Límites físicos y conceptuales La exposición aborda los límites físicos y conceptuales del retrato: como el "contra-retrato" o la representación del "anti-ideal". El comisario enfrenta la belleza esplendorosa de una gran dama con la decadencia física de una anciana; los grandes personajes de Corte junto a los enanos y bufones, o los perfiles de un dibujo, una moneda y una pintura... Citar las obras maestras que se exhiben en esta exposición
es un gozo, desde El Caballero de la mano en el pecho de El Greco,
hasta el Carlos V en la batalla de Mülberg, de Tiziano,
o las esculturas de Leone y Pompeo Leoni sobre el mismo emperador. Aunque
en su mayoría las piezas son pintura, también se exhiben
algunas esculturas o monedas con retratos acuñados como contrapunto
o contraste. Espléndido el Autorretrato de Durero; El cardenal
de Rafael o el singular Autorretrato de Sofonisba Anguisola,
que cuenta con otro retrato en la muestra. |
Nº
36 - Agosto de 2008
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