Agustín Úbeda
Hasta el 24 de mayo en la Galería Rafael. Valladolid.
Hasta el 13 de mayo en la sala de exposiciones del Palacio Pimentel. Valladolid
http://www.artevalladolid.es
Por Ángela Rubio
Uno de los pintores españoles más internacionales
durante la segunda mitad del siglo XX, es Agustín Úbeda
( Herencia-Ciudad Real 1925 - Madrid 2007). Como discípulo de Vázquez-Díaz,
Eugenio Hermoso y Joaquín Valverde participa en la renovación
paisajística y en la Nueva Figuración inclinándose
para ello por los estilos barroco y expresionista. Si, un pintor barroco
en pleno siglo
XX. Perteneció más bien a la Escuela de París donde
al serle concedida una beca permanente, marchó en 1953. Allí,
su expresionismo del color se resuelve en formalismo cromático.
Su pintura maduró y se hizo inteligente a pesar de su apariencia
ingenua. De Chagal asimila algunos rasgos esenciales de su obra: el surrealismo
irónico que emana de sus figuras sabiamente dispuestas en desnivel
consiguiendo así, un extraordinario movimiento. Buen ejemplo resulta
Al sesgo de la noche lenta. En ella una mujer flota sobre el
lecho con dos hombres y dos mujeres cuyos sueños (pesadillas) se
ven interrumpidos. Como en esta obra, en Casi se roza el alba siguiéndote
también aparece un hombre que desde una esquina mira a la mujer
con asombro y curiosidad. Reflexiona sobre la sensualidad femenina desde
pautas figurativas, irónicas y goyescas. De raigambre plenamente
goyesca es también Matilde González Pérez.
Raúl Chavarri al referirse a la figura femenina -desnuda o no-
en la obra de Úbeda habla sugerencia sexual y mito erótico
Sonrisa lejana en la luna perdida junto con creaciones de una
simplicidad armoniosa Amoríos que pierden horas todas
ellas inmersas en el simbolismo y la fantasía.
Tanto en la sala de exposiciones del Palacio Pimentel
como en la Galería Rafael están presentes las tres constantes
de Úbeda: los paisajes, los bodegones y las escenas con desnudos
femeninos. Si bien es cierto Pimentel se centra en los óleos de
mediano y gran formato mientras que la Galería Rafael lo h ace
en el pequeño formato con mayor incidencia en los exquisitos dibujos
de mujeres desnudas. En ellos se confirma como extraordinario trazador
captando además la sutilidad poética de los rostros femeninos.
La mujer aparece siempre, más segura y poderosa que el hombre al
que incluso tiene atemorizado.
Iconográficamente hay un elemento que aparece
constantemente, las flechas. Estas son líneas imaginarias imprescindibles
para crear las composiciones de Úbeda: señalan los caminos
en la tierra, indican la dirección de la mirada y de los deseos
del hombre. En Cuando las noches son podemos ver claramente como
una flecha señala la cabeza del hombre, de la que salen otras tres
flechas menores que se dirigen a la mujer y del pecho del hombre sale
una gran flecha hacia la mujer. Mujer a la que, por cierto, a pesar de
estar vestida, pueden vérsele los pechos. Estos aparecen al descubierto
en muchas de sus obras. Preguntando por el significado de estas flechas
a la viuda del artista, ésta responde que son "secretos de
alcoba". Esto no nos aclara mucho, en cualquier caso son entes fuertes
y con vida propia, que actúan como cohetes disparados a los deseos
más elevados (sus mujeres en ocasiones levitan) con frecuencia
inalcanzables.
La
visión del mundo que ofrecen estas "escenas de alcoba"
es comprensiva incluso tierna y llena de amor expresado con aguda e inteligente
ironía; personajes intemporales en escenas de sutil barroquismo.
Pictóricamente, este artista es un pintor tradicional, para el
que el pigmento y el tratamiento de la materia se dirigen a la obtención
de la calidad y la elegancia. Esta tiene su origen y base en la Escuela
de París, en los grandes maestros de Museo del Prado del que se
declaraba hijo o en el Guernica del que se declaraba amigo. Pintar, para
Agustín Úbeda, es un gesto de su espíritu mediante
el que manifiesta sus entusiasmos y perplejidades como si fueran mensajes
de una persona herida que al mismo tiempo se burla de sus heridas.
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