Joy Fahey. Abstracciones de color
Galería Saudí. Madrid. Mayo, 2008
Por Julia Sáez-Angulo
Artista inquieta, versátil, viajera y cosmopolita,
Joy Fahey (Manchester. Inglaterra, 1953) ha instalado su estudio y taller
en Marbella desde comienzos del 2000
y en la ribera mediterránea, en la resguardada Marbella, parece
haber encontrado un prolongado asentamiento. Allí imparte talleres
y cursos de arte para la creatividad y el bienestar de sus alumnos.
Junto a su creatividad plástica, disfruta la docencia
en grupos y talleres en los que comunica su variada y dinámica
experiencia plástica. Sabe y enseña sobre el realismo y
figuración, retrato, desnudo, paisaje, grabados, dibujo... Talleres
intensos, cursos de verano, que han merecido todo un programa de la BBC
en Londres.
Las artes son para ella un solo tronco del que emanan
diversas ramas. Joy Fahey cursó, además de Bellas Artes,
danza, cine y estudios dramáticos. Todo ello enriquece su técnica,
su pintura, su modo de ver las cosas, en definitiva, su vida, que ha transcurrido
en Nueva York, Hong Kong, Australia , Nueva Zelanda, Japón...
Trabaja el óleo y el acrílico en una técnica
mixta para desarrollar sus Abstracciones cromáticas en las que
aborda el gesto y el color con libertad de trazo y ejecución. En
su pintura abstracta se puede rastrear la fuerza de un concepto o la energía
de un sentimiento. La abstracción refleja por encima de todo el
mundo interior de la artista que refleja en ella toda su expresión
íntima y gestual.
Sobre
soportes de lienzo o tabla, un cromatismo rico y audaz, que atrapa luces
y contrastes. Rojos rutilante de los que parecen emerger figuras o rostros
a modo de espejismos; verdes de boscajes imposibles sumidos en una irrealidad
de ensueño. Rojos con blancos; verdes con ocres...
Fahey sostiene con pulso el gesto para domeñar
el caos, más allá del título de alguno de sus cuadros.
Orden y caos; Apolo y Dionisos. El magisterio de Paul Klee o de Jackson
Pollock, entre otros, late detrás de su trabajo plástico.
La abstracción pictórica se sostiene de la mano de artistas
capaces de revelar un mundo a través de su obra, como es el caso
de esta autora. La abstracción es siempre ambigua, misteriosa,
polivalente y exige un pulso, un equilibrio sutil para que no devenga
en simple ornamentación.
Los
cuadros de Joy Fahey plasman una gran profundidad óptica creada
por la mano sabia de la pintora. La vista y el ánimo se sumergen
a placer en las telas abstractas de esta valiente colorista, en el tratamiento
impulsivo y atento del pigmento a través de sus pinceladas o drippings.
Entre las piezas más sobresalientes de la muestra: "Mouving
venid the mind" o "Looking in"
Abstracciones coloristas e intensas que se manifiestan
con frecuencia en el gran formato para permitir que la obra cobre toda
su expansión sin límites, su prolongación visual
en una fuga imaginaria en el espacio. La mente y la mano de Fahey con
su dinámica y juego creador hacen posible un capítulo armonioso
y renovado de la pintura informalista, de la abstracción como campo
y género permanente en el arte del pigmento.
La pintura no ha muerto, como se profetizó en
los 90. La pintura se metamorfosea en la secuencia interminable de la
Historia del Arte. Los cuadros de Joy Fahey son una vuelta de tuerca en
esa historia del hombre que para ser civilizada –como señalara
Goethe- ha de tener al menos una memoria de más de seis mil años.
Una sabiduría de siglos que se manifiesta renovada en el presente.
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