Mariano de Blas
Galería Jorge Ontiveros. Madrid. Abril-Mayo 2008
Por Julia Sáez-Angulo
Manos
que tocan, que abren, que cierran, que hablan con signos.... todas ellas
en acción con diferentes gestos y evocaciones. Manos dibujadas
casi siempre en negro o pardo sobre una superficie en la que habitan manchas
monocromáticas a modo de las plantillas de Viallat. De esta manera
los cuadros devienen verdes, azules, amarillos, rojos... El pintor ya
había realizado una exposición titulada "A mano"
en la galería XIII de Torrelodones.
El cuadro es un territorio en el que además de
pintura se dan o pueden darse contaminaciones de distinto tipo, desde
las de materia a las literarias. Los cuadros de Mariano de Blas se contaminan
con frecuencia de un elemento plástico poderoso como es el collage,
las palabras o las letras del alfabeto. De vez en cuando algunos nuevos
dibujos de diversa escala como perros, alicates, cafeteras... lo que confiere
aceptos pop a su trabajo.
Junto
a su serie de "Manos", el pintor ha presentado ecos de su antigua
serie sobre Árboles, recogida en su mayoría en
el espacio más recoleto de la galería. Esta presencia parece
conferir un punto y seguido a su investigación pictórica,
donde las capas sucesivas de materia, textos, citas, collages, etc, dialogan
en una tensión armónica.
Habitar los cuadros de Mariano de Blas es sumergirse
en un misterioso campo de elementos plásticos en un deseo de amortizar
planteamientos y lenguajes. El texto del catálogo habla de estratigrafías.
Ciertamente el pigmento y el collage, la figuración y la mancha
cromática dialogan en el soporte con resultados gozosos de dibujo
y color.
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