EXPOSICIONES EN TORNO A 1808
Madrid 1808: Ciudad y protagonistas Conde Duque. Madrid
Madrid 1808: Guerra y territorio
Museo de Historia. Madrid
Del 25 de abril al 21 de septiembre de 2008
Madrid 2 de mayo 1808-2008: Un pueblo, una nación
Centro de Arte Canal Mayo-septiembre 2008
Por Julia Sáez-Angulo
Arturo
Pérez-Reverte, comisario de la exposición del Canal, ha
afirmado que el dos de mayo es un episodio de intimada callejera. El pueblo
se subleva por un rey infame frente a alguien que es enemigo, pero te
trae la modernidad. Con cultura eso no habría ocurrido. De ahí
mi hincapié de que es la gente humilde e inculta la que sale a
la calle. Su libro más reciente, Un día de cólera,
revive minuciosamente ese levantamiento popular que ahora refleja en la
muestra expositiva.
La misma Comunidad de Madrid ha abierto un centro Museo
Dos de Mayo en Móstoles, inaugurado por los Reyes de España,
con toda la familia real –seguramente en un acto simbólico
de reparación- y Esperanza Aguirre, para albergar las colecciones
de arte contemporáneo que ha ido adquiriendo y seguirá haciendo
en el futuro. Una buena iniciativa de descentralización regional.
Madrid
hace dos siglos tenía una población de 160.000 habitantes
y los hechos del 2 de mayo no transcurrieron en palacios ni despachos
sino en las calles y plazas de la capital. Así se pone de manifiesto
en los numerosos documentos que, procedentes de la Biblioteca Nacional,
Patrimonio Nacional o diversos museos nacionales como el del Traje y el
de Artes Decorativas, se muestran en la exposición.
Un total de 90 obras se muestran en el Museo de Historia,
a base de grabados, mapas y maquetas que explican la relación de
guerra y territorio. Una guerra que causó en lo urbano, daños
irreparables como los del Palacio del Buen Retiro, al tiempo que el rey
francés en España, José Bonaparte, hermano del emperador
galo, promovió la creación de espacio públicos de
gran interés como el de la plaza de Oriente.
Visión de la contienda
En las salas Pedro de Villegas y Juan de Villanova del
Conde Duque, 190 obras explican los hechos más significativos de
la contienda contemplados desde la ciudad. Cuadros, estampas y grabados
dieciochescos que ilustran los estamentos sociales –casi castas-;
un diario manuscrito de un actor de la villa; las huellas del Motín
de Aranjuez grabadas en abanico, panfletos y grabados satíricos
dedicados al desprestigio de una dinastía extranjera e invasora.
La pintura expuesta da cuenta de las reuniones secretas que tenían
lugar en casas cerradas y sacristías. El montaje en armazones de
hierro tipo barrotes de cárcel dramatiza la presentación
e impide una lectura más serena de los hechos.
Madrid, todas sus instituciones de cabecera. Comunidad,
Ayuntamiento y Museo del Prado, se
ha volcado sobre este Bicentenario con energía. No es para menos
ante un acontecimiento que habla del pueblo como auténtico protagonista
de los hechos activos y pasivos. (Roma así lo hacía, al
reconocer que el pueblo romano era el artífice de sus días
y su historia). De esta presencia extranjera iba a derivar una reflexión
liberal importante para que en Cádiz se redactara una Constitución
avanzada y modelo para otras, como la de Suecia. La Constitución
de 1812, la Pepa, es la gran criatura del levantamiento popular. Lástima
que parte del mismo pueblo gritara más adelante "vivan las
caenas (cadenas)" para volver a la repugnante monarquía absoluta.
Francisco de Goya supo ver como nadie la situación
en los cuadros "El 2 de mayo" y "El 3 de mayo". El
populacho embravecido se comporta con barbarie y el ejército de
Napoleón, con la frialdad de una máquina de matar que obedece
órdenes lejanas. La monarquía española de los Borbones
no supo estar a la altura de su pueblo ni de su dignidad hace doscientos
años. Quizás porque el último fin de aquella sea
en definitiva sostener en un trono a una dinastía de apellidos
que, en algún pasaje de la historia como este, no supo estar a
la altura del decoro mínimo que cabe esperar de la más alta
magistratura del Estado. Entregar un trono equivalía a ofrecer
la cabeza rectora del destino de un pueblo y una nación.
Las
exposiciones sobre el 2 de mayo de 2008 deben ser una profunda reflexión
de la población, desde la cabeza a los pies. La cohesión
de la nación se vio en los sucesivos levantamientos populares y
las elites afrancesadas e ilustradas no supieron conectar, encauzar ni
dirigir aquellos sentimientos populares que se desmadraron en actos bien
reflejados en los "Desastres de la Guerra" de Goya. Ser afrancesado
–ilustrado- era una manera de ser español en aquel momento,
pero a los ilustrados les faltó una capacidad de acercamiento al
pueblo, que es lo que realmente constituye la nación.
La bibliografía sobre el 2 de mayo se acrecienta
con los dos publicaciones para las exposiciones municipales: Madrid,
1808. Papeles del dos de mayo y el libro Madrid en 1808. Relatos
de un actor, que proceden de la Biblioteca Histórica Municipal.
Fernando García de Cortázar, director de la Fundación
Dos de Mayo. Nación y Libertad, y Miguel Artola también
han contribuido con varios libros de interés a narrar y glosar
los acontecimientos del Bicentenario. No olvidemos que la historia argumenta
los hechos y es más científica que la memoria histórica
popular o la manipulación política de lo acontecido.
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