Tintoretto, invitado en Bilbao
Museo de Bellas Artes. Del 1 de abril al 29 de junio de 2008
¿Fue Agostino Doria el modelo de su "Retrato de caballero"?
Por Alberto L. Echevarrieta
Tintoretto está considerado, junto a su maestro
Tiziano, Veronés, los Bellini y Giorgione, como uno de los máximos
exponentes del Renacimiento italiano. Le llamaron Tintoretto porque era
hijo de un tintorero, aunque su nombre de pila fue Jacopo Robusti. Tal
vez, gracias a la profesión de su padre, supo conjuntar los colores
desde su más corta edad. Lo cierto es que este veneciano perfeccionó
sus innatas cualidades para la pintura en el taller del gran Tiziano,
aunque hay que reconocer que, tras una primera etapa en la que los paralelismos
son inevitables, hay acusadas diferencias entre ambos.
Tintoretto
orientó definitivamente su arte cuando conoció en Roma a
Miguel Ángel y entró en contacto con los manieristas, caracterizándose
por la expresión dramática, los grandes efectos de luz y,
sobre todo, por los motivos arquitectónicos que reflejó
en su obra. Pero fue en Venecia donde pintó sus primeros grandes
óleos: "La Cena" y "El milagro del esclavo".
En sus composiciones hizo un planteamiento teatral que queda reflejado
en "El lavado de los pies" y, sobre todo, en "El milagro
del esclavo liberado".
Hacia 1560, Tintoretto se puso al servicio del Duque
de Mantua realizando retratos familiares por espacio de unos dos años.
Acabado su compromiso retornó a su localidad natal para pintar
tres cuadros sobre los milagros de San Marcos y decorar la Scuola di San
Rocco de Venecia, demostrando así un dinamismo extraordinario.
El gigantesco "Paraíso", creado para la Sala del Gran
Consejo, está considerado como uno de sus trabajos más sobresalientes.
Su habilidad con los pinceles hizo que muchos nobles
le confiaran la representación de sus efigies. Uno de ellos, el
"Retrato de caballero", presumiblemente le fue encargado por
Agostino Doria, perteneciente a una de las estirpes más antiguas
e ilustres de Génova. Tintoretto utiliza en él una técnica
que es común con otros: El rostro claro contrasta no sólo
con el fondo oscuro del lienzo, sino con la ropa que lleva el personaje.
Llaman la atención la serena mirada del representado, la botonadura
de su traje y la postura vertical de su mano derecha.
Este
óleo sobre lienzo (107 x 73 cms.) se exhibe en Bilbao, dentro del
programa "La obra invitada" del Museo de Bellas Artes que pretende
enriquecer la visión de autores de la colección permanente
de la pinacoteca o mostrar autores no representados en ella. Para Marian
Granados Ortega, conservadora del Museo Cerralbo, de Madrid, propietario
de la obra, "este retrato se ajusta a un modelo típico
del genial pintor veneciano. El caballero representado en tres cuartos,
se adelanta hacia el espectador, sobre un fondo neutro apenas iluminado.
Levanta una mano con un gesto retórico, leve movimiento que atenúa
su estatismo. Incide la luz en su rostro con la intención de acentuar,
a través de la mirada, su expresividad psicológica".
Según esta experta, el retrato que nos ocupa
se relaciona claramente con Tiziano, si bien Tintoretto pocas veces idealizó
a los sujetos que pintó, reforzando su comportamiento. "Retrato
de caballero" colgó el año pasado en el Museo del Prado
en la exposición sobre el pintor veneciano y a finales del presente
formará parte de la muestra "Pintura italiana en el Museo
Cerralbo" que tendrá lugar en esta pinacoteca.
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