Goya en tiempos de guerra
Museo del Prado. Madrid. Del 15 de abril al 13 de julio de 2008
Por Julia Sáez-Angulo
La
exposición abarca veinticinco años (1794 – 1820) de
la vida del pintor -después de la grave enfermedad que le llevó
a la sordera- y estudia un período de cambios continuos en Europa
que afectaron mucho a nuestro país. Entre las obras destaca la
presencia conjunta de "El dos de mayo" y "El tres de mayo",
en los que el pueblo madrileño se rebela contra el ejército
de mamelucos con verdadera saña y la represión mecánica
del ejército contra los rebeldes al día siguiente. "El
X Duque de Osuna" (1816) es un retrato interesante, y de gran empaque,
que pertenece al Museo Bonnat de Bayona. Igualmente se muestran los cuadros
religiosos –Goya pinto muy pocos- en poder de los Padres Escolapios:
"La última comunión de San José de Calasanz"
y "La oración en el huerto". "El prendimiento de
Cristo" (1798) de la catedral primada de Toledo, también forma
parte del conjunto.
Las
obras recorren la creatividad más intensa de Goya, un artista que
tenía sus amistades entre los ilustrados y contemplaba con horror
al ejército napoleónico como máquina ciega de matar
y al populacho iletrado, manifestado en la barbarie de sus actos. Un nihilismo
exacerbado por la sordera que le llevaba a la incomunicación, y
en una situación en la que sólo la vista era el sentido
que alimentaba su mente.
Goya fue un hombre complejo, que nació en una
familia de artesanos de dorados. Como dibujante, copió las estampas
de los mejores artistas. Pese a no tener demasiados estudios –no
está claro que lo hiciera con los Escolapios- tuvo una mente privilegiada
para captar el universo y los seres humanos. Era un hombre vital y racional
al mismo tiempo. Un hombre que vivía bien a juzgar por su inventario
de bienes y sus comidas. Un hombre que leía mucho y que sabía
estar y escuchar a sus amigos ilustrados. Vestía con elegancia
y fue un investigador nato hasta sus últimos días.
Cuadros, metáfora de la humanidad
La
comisaria de la exposición, Manuela Mena, visiblemente emocionada
en la rueda de prensa al hablar de Goya, señaló que el artista
pintaba con la misma veracidad a amigos y enemigos, como lo demostraban
los retratos de Manuel Godoy, Antonio Romero, o el francés general
Gulles. Sus retratos entre los años 1800-1808 fueron de gran actividad
para el artista aragonés porque los personajes de la Corte buscan
ser retratados de su mano.
En sus cuadros pueden rastrearse metáforas sobre
la humanidad y el mundo cada vez más oscuro y turbio, aunque también
refleja acentos de comprensión y ternura, sobre todo en los retratos
de niños a los que pinta con ojos melancólicos ante un futuro
incierto. De la mujer admira su arrojo y valentía en tiempos de
guerra, como el caso de Agustina de Aragón, pequeña, rebelde
y frágil, o de la monjas que se desprende de sus hábitos
por normas de exclaustración; jóvenes burguesas acomodadas
en la ventana, sobre todo a las madres que protegen a sus hijos de la
guerra. También pinta a las brujas como encarnación del
mal y la superstición.
Goya es objetivo y neutral al presentar la realidad.
No es crítico sino veraz, objetivo y nihilista. Capta del mundo
lo que necesita para exponer su idea. Presenta la realidad como algo complejo
y por sus obras cabe decir que es un artista intemporal y por tanto actual
ante la crueldad y barbarie como la que le tocó vivir a él.
Grabados y Dibujos, clave de la exposición
Los
dibujos y estampas están integrados en la exposición con
la misma autoridad que las pinturas, dada la importancia que tienen en
la visión que Goya tuvo de la guerra. Así lo subrayó
el señor Matilla, conservador de dibujos del Museo del Prado. Entre
ellos y los óleos se produce una extraña relación
y numerosos juegos visuales, lo que revela una enorme coherencia en su
obra.
Esta exposición refleja un Goya completo y total.
El álbum de Zean con los dibujos es una joya que nadie debe perderse.
Permite comprender el horror y el dolor que Goya quería mostrar.
Es una exposición para disfrutar pero no para pasar un buen rato.
Es una reflexión sobre la violencia y la triste actualidad de ésta.
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