Artes Hoy
 

Cosas del Surrealismo


Museo Guggenheim. Bilbao.
Del 29 de febrero al 7 de setiembre de 2008


Lo último de París


Por Alberto L. Echevarrieta


SurrealismoLa muestra, compuesta por pinturas, muebles, joyas, vestidos, etc., ha despertado la lógica curiosidad al estar compuesta por algunos objetos que denotan claramente la ironía y el erotismo con que les cargaron sus autores. Cosas del Surrealismo está avalada por el gran éxito conseguido con anterioridad en el Victoria and Albert Museum, de Londres, y en el Museum Boijmans Van Beuningen, de Rotterdam.

Nacido con el Primer Manifiesto suscrito por André Bretón en 1924, el Surrealismo tuvo un comienzo que no hizo presagiar un triunfo inmediato. De hecho, en un principio, muchos de los artistas que luego abrazarían esta corriente fueron escépticos e incluso recelosos. Aquel ideal de sobrepasar la realidad preconizando una renovación de todos los valores culturales, morales y científicos por medio del automatismo psíquico tardó en calar entre literatos, fotógrafos y cineastas.

SurrealismoFue cuatro años más tarde, en 1928, cuando Luis Buñuel y Salvador Dalí rodaron el cortometraje "Un perro andaluz", película que si no significó exactamente la puesta de largo del surrealismo, sí sirvió para que la teoría de Bretón adquiriera lo que podríamos denominar "valor de ley". Los interesados por esta corriente artística se dividieron inclinándose unos por el surrealismo figurativo y otros por la abstracción. Y aunque ya hubo algún precursor, como Ernst, fue a partir de ese momento cuando comenzó el desarrollo de una labor creadora que ha tenido ilustres seguidores, muchos de ellos presentes en la exposición Cosas del Surrealismo que se puede ver en el Museo Guggenheim-Bilbao, tras haber cosechado notable éxito en el Victoria and Albert Museum, de Londres, y en el Museum Boijmans, de Bruselas.

La muestra se compone de más de 250 objetos procedentes de distintas pinacotecas y colecciones particulares que están distribuidos en cinco secciones temáticas ordenadas según la evolución del movimiento. En la primera encontramos el Ballet, denominación bajo la que se encuentran las labores realizadas por el griego De Chirico para El baile (1929) de Serguei Diaguilev, por Joan Miró para la obra Juego de niños de los Ballets Rusos de Montecarlo (1932), y por André Masson para Los presagios (1933).

Más adelante, en El Surrealismo y el objeto, se puede ver una selección de obras realizadas en la década de los años 30 del siglo pasado, época en la que el movimiento vio su momento principal de emergencia y en el que destaca el Busto de mujer retrospectiva creado por Dalí.

SurrealismoLa naturaleza sirvió también como inspiración a los artistas surrealistas con la particularidad de que la adaptaron a sus necesidades ofreciéndonos aspectos tan curiosos como creativos. Tenemos ejemplos en el famoso Teléfono afrodisíaco blanco creado por Salvador Dalí en 1938, en Cabeza y concha (1933) de Jean Arp, y en la Mesa con patas de ave (1939) de Meret Oppenheimer.

El cuerpo humano no se libró de la atención de los seguidores de esta corriente creativa. Uno de los objetos que más atención suscita en la muestra bilbaina es el titulado Sofá en forma de los labios de Mae West (1938) de Dalí y Edwad James, sin despreciar la Venus dormida que aportó el belga André Delvaux.

La sección El interior ilusorio reúne una no menos curiosa colección de objetos domésticos que van desde Surrealismoel Armario ilusoriamente abierto (1941) de Marcel Jean, al Juego de te con guantes rosas (1939) de Dalí. Observarán la repetición del nombre del genial creador de Figueres motivada por el importante papel que jugó en el último gran movimiento artístico salido de París hasta el punto de convertirse en uno de sus representantes más carismáticos. Su presencia en esta exposición es, por supuesto, muy numerosa. "El surrealismo soy yo", llegó a decir quien utilizó esta corriente para presentar una opción personal basada en el método "paranoico-crítico" que recurre a la asociación intuitiva de imágenes e ideas para buscar la confusión y, en definitiva, el descrédito total de la realidad.

Ghislaine Wood, conservadora del Victoria and Albert Museum y comisaria de la exposición, se ha mostrado satisfecha con el montaje de la muestra realizado en la tercera planta del Museo Guggenheim-Bilbao y contenta por presentarla en España de donde han salido algunos de los artistas más significativos del surrealismo, léase Salvador Dalí, Joan Miró y Óscar Domínguez.

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Nº 32 - Abril de 2008
04/07/2008

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