COLECTIVO 4
Sala de Exposiciones Palacio de Pimentel. Valladolid. Febrero 2008
http://www.artevalladolid.es
Por Ángela Rubio Rojo
Colectivo 4 es un grupo artístico creado
en León el 21 de abril de 2005. Sus integrantes son: Carlos Alvarez
Cuenllas, Santos Javier Alvarez Valderrey, Rafael Anel Martín y
David del Bosque; leoneses los tres primeros y vallisoletano el último.
No tienen un ideario plástico y enfoque homogéneo y se caracterizan
por la interdisciplinaridad y heterogeneidad.
Por
el momento el de mayor proyección es Carlos A. Cuenllas
(1969) ya que ha expuesto en el IVAM, en el CAB de Burgos, en
el MUA de Alicante, en Evaristo Valle de Gijón etc...y por supuesto
ha estado presente en ARCO. En su obra están estrechamente interrelacionadas
la industria y la artesanía con una más que imaginativa
reutilización de piezas y un gran sentido metafórico y simbólico.
La luz es un componente esencial en la mayoría de sus instalaciones
y el espacio un elemento genérico susceptible de modificación.
La obra de Santos Javier Álvarez (1965)
caracterizada por un lenguaje visual intenso cercano a lo neopop ha pasado
por la gran densidad plástica de una figuración tensa y
distorsonada de fuerte carga expresiva -conectada con el comic- de los
80 en la que la calle y lo cotidiano son la temática central, para
llegar al enfoque y planteamiento pictórico desde el 2000 basado
en los intensos contrastes cromáticos en unas composiciones con
líneas de fuga divergentes y un punto de vista contrapicado que
crea tensión y dinamismo. La cámara digital y el ordenador
son sus herramientas básicas.
La
tecnología es también la herramienta básica de trabajo
de Rafael Anel Martín Granizo (1969) ya que desarrolla
su vivencia artística a través de la videocreación.
Habla de la perdida de la identidad a través del dibujo informático
con el que crea imágenes en movimiento en un ambiente asfixiante
de intensa carga expresionista.
Los primeros pasos de David del Bosque (1976)
caminaron por la abstracción orgánica. Hoy se mueve en la
abstracción geométrica -cercana al Constructivismo español-
de profundas raíces clásicas con la que ha conseguido un
perfecto diálogo cromático de planos. El equilibrio y la
serenidad son dos de sus conquistas más destacadas.
Nada más entrar en la sala de exposiciones del
Palacio Pimentel, nos encontramos con las fotografías de Santos
Javier. En ellas lo primero que percibimos es una explosión
cromática de formas -en un principio abstractas- sometidas a un
violento orden geométrico en el que pronto descubrimos escenografías
urbanas de ambiente futurista. La sorpresa nos invade al darnos cuenta
de que en realidad, se trata de cajas de fruta apiladas como idea de "cajas-edificio"
que remiten a la metamorfosis y las utopías arquitectónicas
de Sant `Elia.
Apoyándose
en la línea de análisis nietzscheriana que rechaza la existencia
del hecho a favor del signo o de su interpretación, habla sobre
la no existencia de representación verdadera. El forzadísimo
contrapicado enfatiza la idea de que todas las formas de autoridad merecen
nuestra más profunda desconfianza. Invita a no creer en nada de
lo aparente y a buscar en nosotros mismos. Para conseguirlo activa nuestros
sistemas de percepción movilizando por igual emociones e intelecto.
En la técnica digital el píxel ha sustituido
al pincel, la imagen puede ser manipulada hasta el infinito y el resultado
es una creación nueva que no es exactamente pintura ni exactamente
fotografía sino ambas a la vez en equilibrada dialéctica.
Las imágenes de Santos Javier, fuertemente tecnificadas -manipuladas-
no pueden ser más pictóricas en su tratamiento. Es una paradoja
el hecho de que los ordenadores tengan capacidad de redefinir mecanismos
de la pintura tradicional ya que, como apunta Víctor del Río
en El efecto Photoshop (nº 169/70 de la revista Lápiz)
la imagen puede ser tratada, en ambos dispositivos, diferencialmente en
todos sus niveles, añadir y quitar elementos, conseguir fusiones
y transparencias entre las diferentes capas y crear efectos de difuminación
y saturación. A todo esto se suma el hecho de que al igual que
en cuadro tradicional, el arte digital se sigue creando y exhibiendo en
soportes bidimensionales.
Santos Javier demuestra que las innovaciones tecnológicas
no impiden en modo alguno el incremento de la subjetividad. El ordenador
se ha convertido en una fuente de redescubrimientos que permite explorar
motivos decorativos, descubrir efectos plásticos, profundizar en
el concepto de perspectiva y al tiempo unificar géneros de tal
manera que la naturaleza muerta, el paisaje y la arquitectura se funden
en un género único. De todo esto resulta un dispositivo
de reflexión en torno a la seducción visual y la uniformidad
globalizadora de las ciudades contemporáneas.
Lo
siguiente que encontramos en el recorrido por la exposición es
Isla Pacífico , una instalación realizada por Carlos
A. Cuenllas. Se trata de tubos de acero inoxidable de diferentes
alturas rematados por una pieza circular de cristal de aproximadamente
55 cms de diámetro. Cada cristal está trabajado como si
fuese una pintura utilizando diferentes pigmentos, cristales etc... que
con una amplia gama cromática crea texturas visuales. Estas nos
remiten al cosmos o a lo más profundo de tierra -nosotros mismos-
en un viaje que nos enriquecerá y por tanto no debe ser apresurado.
Para ello, Cuenllas pone a nuestra disposición un pequeño
catamarán de acero inoxidable que nos sitúa en el punto
actual de este tránsito. A modo de faro y enmarcada por un soporte
de acero inoxidable coloca en la pared una pieza circular de cristal.
La instalación se completa con un catalejo de acero inoxidable
a escala del espectador.
En esta obra mantiene la apurada pulcritud -proveniente
del diseño industrial- ya presente en sus inicios de joven escultor
al tiempo que desarrolla uno de sus propósitos artísticos:
utilizar la luz artificial como elemento plástico. El color funciona
como un estallido de fuegos artificiales simbólicos de la metamorfosis
sufrida y/o conquistada en ese viaje. Muy acertada la decisión
de separar del tronco de la instalación el catamarán porque
así resulta ensalzado como una pequeña joya. El moldeador
de chapas, ensamblador de tubos y conductos de acero inoxidable de los
inicios comienza, aquí a depurar su técnica consiguiendo
una estructura esencial, sintética a través de la simplicidad
de formas, la parquedad ornamental y el profundo respeto a las calidades
y condiciones de los materiales industriales, todos ellos, principios
básicos del diseño moderno que aprendió en Nuremberg
y que luego desarrollaría en Cero (2003), Iguanas
(2003) y Formula (2005). El resultado es un estilo mecanicista,
industrial y posminimal.
Después
del catamarán de Cuenllas llegamos a la aparente sencillez de la
obra de David del Bosque. En esta serie de geometrías
separadas de la pared y retroiluminadas, incluye espejos en los que el
espectador se ve así mismo al tiempo que se ve dentro de la obra
y por tanto, completándola. El objetivo es "reflejar"
que todo cuadro es un espejo ya que este espectador sólo puede
completar la obra con trozos de si mismo y de este modo, además,
fabricar su propio cuadro. Todo esto, desarrolla la "estética
relacional" de Bourriaud por la que el arte consistiría en
producir relaciones con el mundo a través de signos, formas, gestos
y objetos ya que las piezas de DdB no tratan solamente de si mismas, sino
del momento y del lugar en el que nosotros las contemplamos. El espacio
en este artista está ahí y es susceptible de ser renombrado
ya que, como se ve a través del reflejo, este cambia a cada instante.
Busca crear efectos espaciales.
Relaciones con el mundo y además ¿reflejo
de la sociedad en la que dicho arte se desarrolla? Un arte, según
Rubio Nomblot, hiperreflexivo e hipercrítico. ¿No querrá,
el artista, mostrarnos el camino hacia lo esencial? Es decir, hacer que
nos veamos a nosotros mismos mirando un cuadro y a partir de ello plantearnos
la forma de mirar, participar y vivir el arte. ¿Debe el arte, empezar
a moverse en otras direcciones?
Por último Rafael Anel nos presenta
un DVD y una fotografía digital que nos muestra seres autómatas.
Interesado por la figura como artificio conceptual se sirve de una masculina
creada con técnicas de animación 3D -procedentes de la investigación
científica- cuyos rasgos son la indefinición facial, un
marcado tratamiento escultórico y movimiento robótico. Lo
que más llama la atención de este ser es la acción
que desarrolla caminar sin parar hasta el infinito. Un caminar mecánico,
imperturbable e incontenible propio dela tenacidad de quien no se deja
vencer por los obstáculos pero también de quien ha perdido
la voluntad y se mueve por acción programada en un mundo deshumanizado
donde la reflexión ha desaparecido . El hombre camina con aparente
paso decidido pero en realidad sin saber hacia donde y para que. ¿Denuncia
social o quizá artística? Interpreten ustedes.
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