Fernando Verdugo: "Madonnas somalíes"
Sala de la Fundación Aparejadores de Sevilla. C/Gaspar Alonso s/n.
Noviembre - Diciembre 2007
Por Julia Sáez-Angulo
Arte y denuncia al mismo tiempo en una obra plástica
hermosa y sobrecogedora, en la que utiliza las técnicas digitales
para manipular los efectos ópticos del blanco y hacer más
evanescentes esos rostros de mujeres de ébano que parecen asumir
el silencio y la resignación ante el olvido, al tiempo que el pintor
Verdugo parece hacer una llamada a Occidente.
Fernando
Verdugo (Sevilla, 1942) es un artista de refinado empeño en encontrar
la belleza en la vida y lo cotidiano de la misma. Las visiones plásticas
de su ciudad natal a base de los colores blanco, albero, almagro y añil
causaron asombro por su capacidad para aludir con la abstracción
a concreto. Sus cuadros sobre el Callejón del agua logran una gran
condensación poética.
Residente en Madrid de los 80, después de su paso
por Holanda, el artista sevillano sostiene una continua relación
con África y artistas africanos. Su paso por la Universidad de
Arcila para enseñar las técnicas del grabado le iniciaron
en una serie de contactos con pintores magrebies con los que ha expuesto
en sucesivas muestras colectivas en el Círculo de Bellas Artes
de Madrid.
Ahora ha dado otra vuelta de tuerca para desplazarse
hasta el África subsahariana y con las fotografía de Sheik
ha creado una serie plástica espléndida que no deja indiferente
al espectador. Verdugo recuerda que "estas mujeres somalíes
son el símbolo de todas las víctimas del continente africano".
Y al comentar su obra, explica:
Evanescencias poéticas
"He acentuado, mediante técnicas digitales,
su evanescencia hasta el máximo, superponiéndolas sobre
una tierra cuarteada y blanca, y enfrentándolas a las superficies
matéricas de mis trabajos para llegar a simbolizar en un espacio
la vaciedad y la desolación de las grandes víctimas de la
globalización, acosadas por la indiferencia occidental, las hambrunas,
la violencia y las implacables sequías de la tierra".
Fernando
Verdugo se muestra agradecido al fotógrafo Fazal Sheik, cuyas obras
se han mostrado en el libro "Un camello para el hijo". Estas
mujeres somalíes refugiadas son asaltadas y violadas cuando se
alejan para buscar leña, mientras sus hijos tienen la muerte anunciada
por desnutrición y enfermedades endémicas.
El pintor sevillano recuerda que en su pintura de texturas
sobre muros y suelos "trata de despojar las obras de todo lo anecdótico,
para que nos ilumine lo esencial", pero en el caso de la serie "Madonnas
somalíes" ha fundido su obra con la imagen poderosa y directa
del rostro humano con toda su carga emocional en un reto plástico
y moral renovado.
<<
|