Fábulas de Velázquez: Mitología e Historia Sagrada del Siglo de Oro
Museo Nacional del Prado.
Del 20 de noviembre de 2007 al 24 febrero de 2008.
Edificio Villanueva (acceso desde Sala de las Musas).
Por Julia Sáez-Angulo
Miguel
Zugaza, director del Prado, destacó, entre otras cosas, que la
exposición era un homenaje al historiador Julián Gállego,
que Velázquez quiso hacer "de toda su pintura retrato"
y que la muestra parte de una idea del conservador del museo Gabriel Finaldi.
La exposición se ha llevado a cabo con la colaboración de
la Comunidad de Madrid y ha sido comisariada por Javier Portús.
Santiago Fisas, consejero cultural de la CAM, destacó el hecho
de que se expusiera al "genio en la propia casa", referido a
Velázquez como alma del tesoro nacional que es su pintura. Finaldi,
por su parte destacó el hecho de que cien de los 160 cuadros que
hiciera Velázquez, eran retratos y mostró su agradecimiento
a la Nacional Gallery, Museo de Dallas y de Dublín que han prestado
sus obras.
Siete Secciones
Las secciones de la exposición son: Sevilla: religión y
vida cotidiana; Mitología y realidad: Los borrachos; El horizonte
romano; Devoción y meditación; El desnudo; La filosofía
y la historia, y La narración. Entre tanta maravilla cabe destacar
el encuentro de las dos Venus, la del espejo de Velázquez junto
a la de Tiziano, lo que permite una comparación elocuente de ambos
desnudos femeninos. Igualmente sucede con el tema "Mercurio y Argos",
visto por Velázquez o Rubens.
La cercanía del cuadro de "Las Hilanderas"
de Velázquez y "El rapto de Europa" de Rubens permite
ver la inserción del segundo en el primer cuadro (al que se le
han retirado los añadidos dieciochescos), en la fábula del
reto de Atenea y Aracné. "Marte" es el tema de portada
del catálogo en el que se aprecia como Velázquez desacralizada
a los dioses de la mitología griega mientras que a los bufones
los presenta con dignidad y respeto.
La
muestra comienza con el cuadro "Cristo en casa de Marta y María"
y termina con el de "Las hilanderas", cuarenta años más
tarde; ambas obras de Velázquez. Javier Portús señaló
que se trataba de un trabajo de contextualización de las obras,
en la que se aprecia a Velázquez como pintor de Corte, viajero
en Roma y renovador de la pintura. Un discurso visual y conceptual al
mismo tiempo. Una exposición que nadie debe perderse porque su
argumento funciona en una articulación inteligente.
<<
|