Gustavo Torner: "Ni orden, ni caos"
Abadía de Santo Domingo de Silos. Burgos. Del 11 de septiembre al 16 de diciembre de 2007
Organiza Museo Nacional centro de Arte Reina Sofía
Comisario: Gustavo Torner.
Coordinación: Carmen Román
Por Julia Sáez-Angulo
Gustavo
Torner fue el que asesoró a Miguel Ángel Cortés,
cuando era secretario de Estado de Cultura, y lo convenció de que
aquel espacio abovedado y silencioso bajo el claustro serviría
para exponer obras de arte. Desde entonces han sido numerosos los artistas
que han llevado allí su obra como Martín Chirino, Manuel
Millares o Carmen Laffón. Las exposiciones están organizadas
por el Museo Reina Sofía y son patrocinadas por la Cámara
de Burgos y la Caja Castilla La Mancha. En el acto de inauguración,
abierto por el abad, hablaron entre otros Antonio Méndez Ponce,
editor del Diario de Burgos y Diario de Cuenca y Javier
de Blas, director de colecciones del citado museo.
Entre los asistentes al acto se encontraban el joven
alcalde de Silos, la conservadora María José Salazar y Carmen
Román del museo Reina Sofía; Alfonso de la Torre, comisario
de exposiciones y conservador de la colección de arte de Pilar
Citoler, y artistas como Rosa Yagüe, Águeda de la Pisa o Carmen
Laffón.
La
obra de Torner sintonizaba con la sala abovedada del bajo claustro por
su espiritualidad y capacidad de sugerir. Su colección de guaches
expuesta por primera vez es de una gran belleza cromática y formal,
con toques muy poderosos de vibración en la aplicación del
color. Su título "Ni orden ni caos". Lástima que
los marcos blancos de un palmo de ancho no favorecieran su presentación.
"Vesalio, el cielo, las geometrías y el mar"
(1968) es una serie perteneciente al Museo Reina Sofía que el pintor
creó basándose en el libro "De humani corporis fabrica"
(1543) de Andreas Vesalio. En ella el autor utilizó la técnica
del collage entre 1964 y 1965 y se habla del hombre, su pasión
y su muerte, en suma de la condición humana y su relación
con la naturaleza. La maestría de Max Ernst se aprecia en estas
piezas que salvo la primera y la última admiten una combinatoria
total. Para Gustavo Torner es una de las obras más válidas
y que más aprecia de su trabajo.
"El arte no se comprende por más que se trate
de escribir o argumentar sobre él" dice Torner. "El arte
trasluce el misterio del mundo, mezcla de asombro y temor". "No
hay un criterio para aceptar la forma ya que siempre existe un control
mental sobre la creación", añade el autor.
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