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"Entre Picasso y Dubuffet. La colección de Jean Planque"


Museo de Bellas Artes. Bilbao.
Del 17 de septiembre al 18 de noviembre de 2007



Por Alberto L. Echevarrieta

 

DubuffetTodo nació cuando un día, allá por los años 20, cuando un campesino llamado Jean Planque (1910-1998) quedó fascinado viendo en un escaparate un cuadro de Cézanne. Tímido y carente de la formación necesaria, este hombre se juró a sí mismo investigar el mundo del arte a través de cuantas exposiciones se pusieran a su alcance. Quienes le conocían pronto se dieron cuenta que aquel hombre de apariencia insignificante poseía una intuición extraordinaria para diferenciar perfectamente lo bueno de lo malo, lo perecedero de lo imperecedero. Su sexto sentido funcionaba a la perfección cuando un artista ponía una obra a su alcance.

Hubo quien apreció esta cualidad desde el primer momento dándole trabajo como asesor en la Galería Beyeler, de Basilea (Suiza), lo que le permitió conocer y seguir de cerca el trabajo inicial de artistas como Picasso y Dubuffet que, sabedores de sus facultades, acudían a él en busca de consejos. El trato inicial se convirtió en amistad, hasta el punto de convertir al trabajador de la galería en un coleccionista en la medida de sus posibilidades.

Con sus primeros ahorros compró obra de sus dos amigos, permitiéndose después ampliar la nómina de sus venerados. Poco a poco, Planque se fue haciendo con una colección considerada hoy como una de las particulares más importantes del mundo, ya que incluye obras de Van Gogh, Cezánne, Gauguin, Léger, Palazuelo, Renoir, Juan Gris, Paul Klee, Robert y Sonia Delaunay, Pierre Bonnard, Degas, Rouault, Paul Klee, Antoni Clavé y Antoni Tapies. Planque era un hombre de arrebatos que en cuanto descubría a un valor en la pintura se volcaba en él adquiriendo lo que su corazón le dictaba y su bolsillo le permitía. Así ocurrió con Tàpies. En 1954 vió su trabajo en un escaparate parisino e inmediatamente entró en la galería y compró diez de sus cuadros.

Este es el origen de la exposición que ahora podemos ver en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Ciento cincuenta obras de cincuenta autores bajo el título de "Entre Picasso y Dubuffet", en atención a la amistad de Planque con sus dos amigos, que suponen un recorrido por el arte del siglo XX.

PicassoEste singular ojeador conoció a Picasso cuando el malagueño ya era mayor. La complicidad entre ambos surgió de inmediato. Pronto las conversaciones entre ambos en torno al cubismo fueron frecuentes y eso que Planque nunca pretendió reunir un conjunto representativo de este movimiento, posiblemente por cuestiones económicas. En realidad, este hombre adquiría arte sin obedecer a regla alguna. De la misma forma, el hallazgo de la obra de Paul Klee le sirvió para descubrir la importancia del arte informal.

Particularmente a Planque le gustaban los cuadros en los que la pintura estaba concebida como un elemento aliado de las materias terrosas y las superficies de arena que se aliaban por azar o a gusto del artista. De ahí que le entusiasmara la obra de Dubuffet, un hombre que en realidad le enseñó a ver el arte con otros ojos y a seguirlo en su pasión por lo que se dió en llamar "art brut".

Aunque empezó estudiando pintura, que era lo que realmente le gustaba, Jean Dubuffet (Le Havre, 1901 – París, 1985) parecía estar predestinado al comercio del vino como continuación del negocio que tenía su padre. De hecho, y a pesar de hacerlo sin ganas, ejerció como vinatero hasta 1942, fecha en que decidió abandonar los caldos por el arte en serio. Fue partidario de las formas espontáneas y ajenas a toda estructura cultural con experimentaciones sobre las posibilidades expresivas de la materia. Acabada la II Guerra Mundial expuso por primera vez iniciando un nuevo camino a través de búsquedas relacionadas con el informalismo.

DubuffetDubuffet estaba convencido de que el arte era un proceso espontáneo y primitivo que emergía de la inmersión enajenante en el corazón de los materiales. Enemigo de la estética tradicional, defendió las producciones artísticas hechas por niños o por personas psicóticas carentes de cualquier tipo de conocimiento previo o aprendizaje. Un ejemplo lo tenemos en su "Societat d’utillatge" que se expone en Bilbao.

Fue un defensor a ultranza de los "graffitis" basándose en su preferencia de la espontaneidad sin adiestramientos a la perfección profesional. Sus cuadros están compuestos por materiales diversos que van desde la arena a vegetales pasando por el cemento y los papeles de periódicos, como se puede ver en sus "collages" de finales de los años 70 y principio de los 80.

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Nº 26 - Octubre de 2007

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