"State of Britain"
Tate Britain. Londres. Del 15 de enero al 27 de agosto de 2007.
http://www.tate.org.uk/britain/
Wallinger, ser o no ser (arte), esa es la cuestión
Por Mariano de Blas
Sorprende
que en la formal y neoclásica nave central de la Tate Britain,
se encuentre la recreación de la protesta que montó el activista
pacifista inglés, Brian Haw, en el jardín enfrente del Palacio
de Westminster, sede del parlamento. Como quiera, todo bajo las arcadas
de las Dween Galleries de la Tate Britain, parece adquirir -chocantemente-
una belleza formal y elegante tan del gusto británico. State
Britain es un trabajo (recreación) de Mark Wallinger (1959),
artista británico, residente en Londres, reconocido internacionalmente
con una prestigiosa biografía, dos veces candidato al Premio Turner,
en 1995 y ahora, en el todavía inconcluso de 2007. Comenzó
su carrera con Charles Saatchi, que lo incluyó en la exposición
Sensation que lanzó internacionalmente a los denominados
"Jóvenes Artistas Británicos" en los noventa.
Wallinger, siempre interesado por una vertiente muy
pública del arte, ya en 1999 montó un Cristo coronado de
alambres en uno de los plintos de Trafalgar Square, el cuarto que permanece
vacío, los otros están ocupados por dos generales, un rey
y Nelson. El Cristo, a tamaño natural, semidesnudo, estaba frágilmente
situado en el borde, produciendo todo el conjunto una perturbable sensación
de vulnerabilidad. La tituló Ecce Homo y se exhibió
entre otros lugares, en la Bienal de Venecia en 2001.
Brian Haw fue construyendo en la calle su protesta poco
a poco. Comenzó en julio de 2001 a montar pancartas contra las
sanciones económicas contra Irak. Después fue acumulando
más pancartas (en donde se pedía la paz y tachaba a Blair
de mentiroso y asesino), caricaturas políticas de Blair, los ministros
Straw y Gordon y Bush, mensajes de denuncia contra la guerra de Irak,
banderas de paz, eslóganes religiosos (Mateo: "Tomó
agua y se lavó las manos frente a la muchedumbre, diciendo, "soy
inocente"; escena del Ecce Homo con Pilatos), fotografías
de niños mutilados, ositos de peluche (con leyendas de "ositos
contra bombas"), muñecas mutiladas, ropa ensangrentada, camisetas
con slogans, y recortes de prensa. Objetos, tanto personales
como donados por otros, incluso artistas, como el cuadro del ‘grafitero’
Banska. Al final llegó a extenderse a cuarenta metros. El espacio
de Haw no tenía una intención artística, sino de
protesta; asimismo, al tiempo que mutaba su montaje, iban ocurriendo acontecimientos
tremendos en el mundo: World Trade Center, invasión de Afganistán
y de Irak, atentados en Madrid y en Londres.
Hay dos diferencias capitales entre el callejero lugar
protesta de Haw y el lugar museístico de Wallinger. Éste
ha practicado un a
recreación que se ha construido al unísono, bajo una planificación
previa, y sobre todo es presentada en un entorno ‘artistico’,
como es el lugar del museo. Es una recreación porque el montaje
en la plaza del parlamento fue destruido por la policía. En ambos
casos, el espacio se ha tornado en lugar. Del espacio público a
un lugar público de protesta; del espacio disponible del museo
al lugar en que se convierte cuando se ocupa con una exposición,
sólo que ahora se ha convertido en lugar porque expone "otro"
lugar, el que se traspone de Haw, el de la plaza.
La ocasión vuelve a plantear los límites
entre el arte y la agitación social. Desde esta perspectiva se
ha asociado a Wallinger con el artista americano Jon Kessel o el suizo
Thomas Hirschhorn, cuyos trabajos a base de construcciones, critican las
estructuras sociales de poder establecidas. A Hirschhorn ya se le conoce
en España, se le puede ver en Almagro durante el verano de 2007,
con una ironizada maqueta del edificio de la ONU, que ya exhibió
en el Museo de Málaga en 2003; también expuso en el MUAC
de Barcelona en el verano de 2001.
Para el montaje en la Tate, se necesitaron quince personas
ayudando al artista, seis meses y 130.000 euros. El día de la inauguración
Haw quedó impresionado por la reproducción minuciosa de
Wallinger, excepto que echaba en falta a un osito con la inscripción
"insoportable". Wallinger y sus colaboradores, habían
visto y fotografiado el "campamento" de Haw cientos de veces,
llegando a reproducir incluso los goterones de pintura a la hora de reproducir
las inscripciones del campamento. Campamento que había sido desmantelado,
después de que en mayo de 2006 se aprobara una ley por la que se
prohibía a los manifestantes acercarse a menos de un kilómetro
del Parlamento, bajo el ignominioso título de "Acta Policial
del Crimen Serio y Organizado".
Paradójicamente, la Tate Britain está
justo a un kilómetro del Parlamento siguiendo la ribera del Támesis,
así que en la exposición se ha trazado una línea
negra que marca precisamente la distancia permitida. La línea recorre
varias salas de la Tate, más allá de la muestra de Haw.
Discurre a través de George Stubbs, un afamado artista del XVIII
especializado en caballos. Paradójicamente, la Tate compró
en 1995 una obra de Wallinger en la que dos caballos aparecen unidos por
la mitad, uno con la parte delantera y otro con la trasera, con el enigmático
título de "Medio Hermanos (maquiavélica salida a ninguna
parte)". También Wallinger realizó Ghost (2001),
el negativo fotográfico a tamaño natural del famoso cuadro
de un caballo de George Stub bs,
Whistlejacket (1762). La línea pasa asimismo, por Nicholas
Hilliard con su retrato de Maria Tudor, ahora que parece tratarse la independencia
de Escocia, y por Sir Godfrey Kneller con su retrato del John Smith (1707)
agitando la copia de la nueva Act of Union.
Se plantea una estupenda contradicción que sólo
puede darse en una sólida democracia como la inglesa, en la que
los directores de los museos estatales son independientes de los vaivenes
de los partidos en el poder. La Tate depende de fondos estatales, de cuyo
estado ha partido la ley que deja fuera de la ley la protesta. También
puede entenderse que la protesta pasa de estar viva al, si no mausoleo
del museo, al mundo espectral, por espectáculo, del arte. De hecho,
como la línea negra señala, tres cuartas partes de la exposición
son transgresoras de la ley. Ahí se incluyen las terribles fotografías
de los niños nacidos con malformaciones debido a los efectos de
las bombas confeccionadas con uranio empobrecido. Pero ni el artista será
detenido, ni su obra confiscada porque se trata de "arte" y
no de una "protesta", según ha argumentado el representante
de Wallinger, además de la evidencia de que la exposición
sigue intocada.
En suma, arte que parece protesta pero como es arte
ya no es protesta, lo que deja en un enigma la argumentación de
Wallinger cuando pretende, "la representación de la política
y la política de la representación". Cabe cuestionarse
si se eleva la categoría de la acción de la protesta a un
nivel más influyente o se la diseca para ser exhibida y certificar
con ello su defunción. Es decir, ¿más libertad o
asimilación de la protesta para neutralizarla? ¿Una derrota
más de Tony Blair o una de sus últimas victorias?
El estado de la cuestión es que a Haw, de momento,
le queda una mesa, varias banderas y tres tiendas pequeñas en la
plaza del parlamento; que los cuarenta metros de instalación en
la Tate desaparecerán cuando acabe la exposición; que Blair
tiene una fecha emplazada de dimisión; y que la tragedia de Irak
sigue sangrando por los cuatro costados.
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