"Modachrome". El color en la historia de la moda
Museo del Traje. Madrid. Del 10 de mayo al 23 de septiembre de 2007
Por Julia Sáez-Angulo
Son muchos los artistas y estudiosos que han teorizado
sobre el color y los diseñadores de moda que se han decantado por
alguno de ellos como definitorios de su estilo y estética. Recuérdese,
por ejemplo el rojo de Valentino, el negro de Chanel o la ausencia de
todo negro en los diseños de Ágata Ruiz de la Prada. Algo
similar cabe decir de los pintores.
"El
color es vida", escribe Johannes Itten, teórico de la Bauhaus
en "El arte del color". Albers fue otro gran pintor que teorizó
con acierto sobre el cromatismo en el arte, del que por fuerza se hace
eco la moda. El color refleja el estado de ánimo, los sentimientos,
la audacia, las preferencias... El color cobra un valor simbólico
para bien y para mal. El amarillo trae mala suerte, dicen los actores
de teatro, porque con ese color murió Molière. El azul favorece
a todo el mundo, por lo que son muchos los que se apuntan a él.
Los ensayos del catálogo acogen los títulos
de "El color como placer", de Akiko Fukai; "El color: expresión
pictórica de la moda", de Amalia Descalzo y Lucina Llorente;
"Las dos caras del rojo" de Claude Lévi-Strauss; "Manet,
Impresiones del negro", de Claude Ibert; "La moda en los colores
y en los tintes naturales: La historia bajo tensión", de Dominique
Cardon y "Azul, la poesía del espacio y el cuerpo" de
Yasuo Kobayashi.
La exposición "Modachrome" del Kyoto
Costume Institute se presenta por vez primera en Madrid y se enriquece
con las mejores piezas del Museo del Traje en España. " El
tema central de la exposición, el color, no es una mera excusa,
es un elemento central de la indumentaria y su consideración social",
dice Andrés Carretero, director del museo. "El color ayuda
a ordenar la muestra y ofrece un acercamiento estético al discurso
pero, naturalmente, supone un elemento de reflexión cultural sobre
nuestras formas de vestir".
En su libro "La teoría del color", Goethe
insiste de forma acertada en la ambivalencia del rojo, en su opinión
"el más elevado de todos los colores" –recuerda
Lévi-Strauss-. "Sin embargo al ser un pigmento puede variar
su intensidad. Por ello la dignidad que da la edad y en la ternura de
la juventud, uno se puede vestir con el mismo color".
El Museo del Traje ha celebrado recientemente un concierto
y recepción con sus donantes, personas generosas que han pasado
sus prendas a la institución para piezas de propiedad y disfrute
de todos los ciudadanos.
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