Joaquim Mir: "Laderas de Montjuïc"
Museo de Bellas Artes. Bilbao. Del 23 de abril al 24 de junio de 2007
"La obra invitada"
Por Alberto L. Echevarrieta
El programa "La Obra Invitada" comenzó
hace seis años en el Museo de Bellas Artes de Bilbao con la incertidumbre
de las nuevas experiencias. Desde 2004 cuenta con el patrocinio de la
Fundación Santander Central Hispano y hoy puede decirse que se
ha convertido en una de las citas más características de
la pinacoteca. El público responde a una invitación que
pretende acercarle obras singulares de otros museos o colecciones que
enriquezcan la visión de autores presentes en la colección
del Museo –éste es el caso- o mostrar autores no representados
en las venerables paredes de la institución.
La invitación de su decimoctava edición
ha sido atendida por el Grupo Santander que ha cedido hasta el comienzo
del verano una de las obras más sobresalientes de su colección,
"Laderas del Montjuïc" de Joaquim Mir Trinxet,
máximo representante del naturalismo pictórico catalán.
Joaquim Mir, nacido en Olot en 1873, recibió sus
primeras lecciones formales en la Academia de Lluís Graner, junto
al pintor Isidre Nonell. Sus óleos iniciales reflejan diversos
aspectos de la inmediata geografía que le proporciona su ciudad
natal, como podemos apreciar en "Alrededores de Olot"
que cuelga en el Museo de Arte Moderno de Barcelona. Hay quien opina que
su pintura está inspirada en la escuela paisajística de
los Vayreda, familia de artistas especialmente vinculada a la nobleza
de la ciudad catalana y en la que su máximo representante, Joaquim,
creó la Escuela de Olot.
Mir formó parte del grupo de la Colla del Safrá
junto a otros condiscípulos de la Escola de Llotja de Barcelona:
Joaquim Sunyer, Ricard Canals, Venanci y Agapit Vallmitjana, y el citado
Nonell, todos ellos preocupados en la captación lumínica
que les llevaba, como dijo Casellas, "a apelar desesperadamente
a los amarillos, a los ocres y a los cadmios". "Laderas
de Montjuïc" es un buen ejemplo.
Se
especula que el óleo que ahora se puede contemplar en el "Hall
Mogrovejo" de la pinacoteca bilbaina puede haber sido pintado en
1896 en atención con la similitud en sus formas con "Font
de Montjuïc" que tiene esa fecha concreta. Es un cuadro
luminoso con una figura en primer término y, aunque no posee un
sello social, está íntimamente relacionado con "La
catedral dels pobres" (1898), su obra maestra junto a "L’Hort
del rector" (1896).
"Laderas de Montjuïc" pertenece
a la etapa juvenil del artista, cuando se sentía embriagado por
los paisajes inmediatos que le rodeaban, antes de embarcarse en 1899 con
Rusiñol en la aventura de Mallorca, donde transformó radicalmente
su paleta llevado por el color suntuoso y polícromo de las aguas
y tierras mallorquinas que motivarían "El roc de l’estany"
y "Cala Encantada".
Aquellos paisajes de la isla balear trastornaron su ser.
Se aisló para, como decía, sacar mayor provecho a lo que
la Naturaleza ponía a su alcance. El resultado de la experiencia
fue una demencia con la que acabaría sus días en la Barcelona
de 1941.
El Museo de Bellas Artes de Bilbao posee en su colección
un óleo de Mir, "Paisaje", que le fue donado
hace tres años. Se trata de una amplia panorámica de la
aldea tarraconense de L’Aleixar. Los trazos de esta obra, que hasta
el 13 de mayo se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Sevilla dentro
de la exposición itinerante "De Goya a Gauguin. El siglo XIX
en la Colección del Museo de Bellas artes de Bilbao", distan
mucho de los empleados con la obra invitada, sobre todo en el tratamiento
de la luz como elemento impresionista.
<<
|