Palazuelo: Proceso de trabajo
Museo Guggenheim. Bilbao. Del 14 de marzo al 3 de junio de 2007
La geometría hecha arte
Por Alberto López Echevarrieta
No hace falta ser un experto en arte para darse cuenta
de que la geometría lo es todo en la obra de Pablo Palazuelo. Pintor
y escultor, este artista madrileño que estudió arquitectura
en Oxford y se formó en la School of Arts and Crafts, traza líneas
y formas indefectiblemente geométricas que deja abiertas para que
el espectador las complete, convirtiéndole de esta forma en coprotagonsita
de su trabajo. Para Manuel J. Borja-Villel, director del Museo de Arte
Contemporáneo de Barcelona (MACBA) y co-comisario de la muestra,
la obra de Palazuelo "es moderna y teatral, lo que hace que se
aleje de la visión hegemónica existente en la abstracción".
La
exposición está compuesta por pinturas, guaches, dibujos
y esculturas, trabajos en buena parte inéditos y realizados entre
1949 y 2005. Su montaje ha llevado cuatro años de intensa labor,
dadas las dificultades presentadas para reunir semejante producción.
El esfuerzo ha merecido la pena, ya que a través de ella se puede
observar la metamorfosis creativa del artista al tiempo que permite recomponer
la vida de un autor que comenzó pintando obras figurativas neocubistas
antes de marchar becado a París donde puede decirse que nació
para el arte.
Existe una diferencia sustancial con respecto a otras
antológicas del artista, ya que en esta ocasión se presenta
la evolución de este creador desde un punto de vista cronológico,
ahondando en los aspectos más ignorados de su obra por medio de
una convivencia entre sus diferentes formatos, que actúan como
un decálogo personal y revelan los procesos creativos del artista
que él consideraba más importantes que el propio resultado.
La serie "Solitudes", que data de
la década de los años 50, es un ejemplo de perfecta combinación
de figuras abstractas y geométricas sometidas a la particular dicción
del artista. Planos y líneas angulosas tratadas con un comedido
cromatismo que preceden en el tiempo a "Onde", una
de sus obras clave, si bien en ésta se recurre a ondulaciones que
no pierden en sentido geométrico. "Omphale",
por ejemplo, es uno de sus cuadros de gran formato realizado en la Ciudad
Luz allá por los años 60 y que, aquí, en el Guggenheim-Bilbao,
recobra todo su esplendor.
Esta influencia parisina se deja ver en la producción
realizada durante más de dos décadas. Es cuando Palazuelo
se interesa por el esoterismo, la cábala y las formas de conocimiento
no vinculadas al pensamiento occidental. Existen también notables
referencias a la historia del arte, fundamentalmente la noción
de línea derivada de la obra de Paul Klee, que supone una auténtica
revelación para él, el constructivismo del escultor ruso
Naum Pevsner, o el trabajo de Kandinsky o del holandés Piet Mondrian
en sus inicios.
El proceso creativo de Pablo Palazuelo consiste en el
desarrollo racional y pausado de algunos objetos, profundizando en su
especialidad plástica y en su relación con el espacio. Hace
combinaciones y variaciones, impregna de ciertos ritmos y tensiones a
sus obras obteniendo así el reflejo de su propia energía.
La muestra no se plantea como una retrospectiva tradicional
en la que se representarían cronológicamente las diferentes
etapas de su trabajo, sino que se ha primado evidenciar aquellos trabajos
en los que su búsqueda de un tipo de abstracción cercana
a nociones de proceso, performatividad o relacionalidad eran más
patentes, como en su producción de los años 50 y 60 que
se muestra de forma más extensa en esta muestra.
La exposición, imprescindible para quien siga
de cerca el movimiento de la abstracción, reafirma su singularidad
en el panorama artístico español e incluso francés.
Para quien desee ampliar sus conocimientos sobre la obra del pintor y
escultor, el Museo Guggenheim-Bilbao, en su sección "Didaktika",
complementa la exposición ofreciendo al visitante una aproximación
a su biografía, así como una serie de conceptos clave: Citas
del propio autor, escritos sobre el mismo, etc. También ahonda
en el proceso creativo del artista por medio de la proyección de
dos documentales monográficos realizados por Paloma Chamorro, y
la audición de una serie de piezas que pemitan conocer el por qué
de la musicalidad en la obra de Palazuelo.
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