Roy Lichtenstein: De principio a fin
Fundación Juan March. Madrid. Del 2 de febrero al 27 de mayo de 2007
Por Julia Sáez-Angulo
Roy Lichtenstein: de principio a fin es el título
de la exposición, que permanecerá abierta hasta el 20 de
mayo. Javier Gomá, director de la Fundación, ha recordado
que la nueva filosofía de la institución que dirige, pretende
seguir tres líneas: exposiciones que promueven una idea, montajes
especialmente cuidados y aportación científica en los catálogos.
La
primera vez que la Fundación March expuso a Lichtenstein en Madrid
fue en 1983, aunque en esta ocasión se ha querido hacer con la
tesis del seguimiento de su proceso creativo. La muestra resulta didáctica
e ilustradora al seguir la génesis de la creación de una
obra hasta su resolución final, pero a veces uno cree que con ese
criterio la exposición puede resultar más propia de estudiosos
que de gran público, al que gusta sobre todo las presencia de grandes
piezas.
La simplicidad del artista pop americano es más
aparente que real ya que su método consistía en reducir
lo serio a una "sencilla complejidad". Con Lichtenstein se acabó
la discriminación entre arte culto y popular, si nos atenemos a
la distinción que se había hecho hasta el siglo XIX en literatura,
cuando lo serio se expresaba en verso y lo cómico o popular en
prosa, con la excepción de los Evangelios o la novela realista
decimonónica.
Muy diferente a Warhol
La diferencia entre Lichtenstein y Warhol –máximas
figuras del pop americano- estaría en que el primero viene de la
tradición clásica y el segundo de la romántica. Warhol
es más elemental o directo al tomar la imagen de la publicidad,
el cine o la fotografía, mientras que Lichtenstein la elabora en
su mundo de puntos y la hace dialogar con más elementos del arte.
"Cuando yo no esté me gustaría donar
mi alma a la ciencia" era una frase repetida por el pintor americano,
un hombre muy interesado por la ciencia. Lichtenstein era un artista que
se escondía en sus cuadros, apenas si asoma alguna de sus inquietudes
en su iconografía. Falta su persona en las obras. Él era
un artista que disfrutaba haciendo su trabajo y compartiéndolo.
No tenía ansias de atesorarlo. Su visión estética
era la visión unitaria de la simplicidad, quería que la
gente reconociera la imagen de inmediato.
Roy
Liechtenstein ha sido uno de los primeros apropiacionistas de iconos plásticos
anteriores, bien sea del comic, la publicidad, del arte, de la fotografía
o de los libros. Picasso, Cezanne, Matisse y Van Gohg pasaron a la simplicidad
de su lenguaje de puntos y rayado. También el Tintín de
Hergé. Después fue la publicidad la que retomó sus
elementos por lo que el artista quedó en una situación intermedia
entre ambos campos.
Los catálogos se han publicado en español
e inglés para difundir mejor la tesis articulada en la exposición.
Recordemos, también, que en el patio de la ampliación del
Museo Reina Sofía se presenta una gran escultura del autor norteamericano,
considerado el clásico del pop.
<<
|