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El retrato español en El Prado. Del Greco a Goya

Museo de Bellas Artes de Bilbao.


De Goya a Sorolla

Aula de Cultura de BBK, Bilbao.

(Del 6 de marzo al 20 de mayo de 2007)


Por Alberto López Echevarrieta

 

Reyes, nobles y negociantes varios sintieron el deseo de que sus rostros quedaran plasmados en los lienzos en un intento de dejar un testigo a la posteridad que inmortalizara su obra. Encargaron los retratos correspondientes a consumados maestros de los pinceles que actuaron como si de fotógrafos de épocaEl retrato español se tratara. Los primeros en entenderlo así fueron los flamencos, siendo el rey Carlos I quien trajo la moda a España siguiendo las tendencias que ya imperaban en su Gante natal. El resto fue una continuación hasta el punto de crearse todo un género.

Tres iniciadores

La Corte de Felipe II dispuso de tres retratistas: Antonio Moro, Alfonso Sánchez Coello y Juan Pantoja de la Cruz. Sánchez Coello (1531-1588) supo aprovechar la docencia recibida del flamenco Antonio Moro y, aunque produjo bastante pintura religiosa e incluso fue llamado a El Escorial, es el retrato su verdadera inclinación artística. Aquí se nos muestra su "Autorretrato", un óleo sobre tabla que data de 1570.

Con Pantoja de la Cruz (1553-1608) el retrato se acerca a las pautas barrocas; sus personajes se sitúan junto a una mesa o un sillón, caso de "Isabel Clara Eugenia" que podemos ver junto a "Retrato del Emperador Carlos V, según Tiziano", "La Reina Isabel de Valois, según Sofonisba Anguisciola" y el "Nacimiento de la Virgen". Sus efigies de Felipe II, ya muy envejecido, y de Felipe III son testimonios de la persistencia de la escuela retratista española a final del siglo XVI.

El Greco, Velázquez y Murillo

El retrato españolEl Greco nos ha dejado verdaderas obras de arte también en el retrato. "Un caballero" es un magnífico ejemplo del altísimo nivel de calidad que se consiguió a lo largo del siglo XVII y que tuvo en Velázquez a uno de sus más genuinos representantes. En 1623 realizó un retrato del rey Felipe IV, hoy perdido, que fue expuesto públicamente y le valió el nombramiento de pintor real, gracias al cual el sevillano pudo pintar nuevos retratos del monarca. En la muestra tenemos uno realizado entre 1626 y 1628 y otro más del rey orando, perteneciente a su taller, de fechas posteriores.

Fueron tiempos de esplendor artístico en el que brillaron Juan Bautista Maino, Luis Tristán, Juan Sánchez Cotán, Alonso del Arco, Martínez del Mazo, Francisco Caro, Rizi y Claudio Coello. Coello, de quien tenemos su versión pictórica de "El padre Cabanillas", adquirió tal maestría en su pintura que puede considerarse como el artista más importante de la corte entre los de su generación y, quizás, el último gran pintor de la escuela madrileña.

Presentes también en esta exposición Murillo, con su óleo "Nicolás Omazur" que posee un tono de "vanitas"; Goya, con "Tadea Arias de Enríquez", "Carlos III, cazador", "El general don Antonio Ricardos", "Retrato de Carlos IV", "María Luisa de Parma" y "La infanta María Josefa de Borbón"; Luis Paret, tan vinculado a la historia de Bilbao, con su "Autorretrato en el estudio", etc.

El complemento

La exposición del Museo de Bellas Artes de Bilbao se complementa con la del Aula de Cultura de la BBK que, continuando con "El retrato español en el Prado", ofrece la etapa comprendida entre Goya y Sorolla, una reflexión de los pintores del siglo XIX que continuaron con la tradición de lo que se ha dado en llamar el Siglo de Oro de la pintura española.

El itinerario lo inicia Goya con cuatro óleos sobre lienzo, "El actor Isidoro Márquez", "Josefa Bayeu", "Autoretrato" y "Fernando VII ante un campamento", para continuar con El retrato españolAgustín Esteve, José Ribelles, Zacarías González, José Aparicio y Vicente López Portaña. Este valenciano, fiel al neoclasicismo y director que fue del Museo del Prado, practicó el tema religioso y la pintura histórica y alegórica, pero su especialidad fue el retrato. En la muestra se ofrecen seis óleos sobre lienzo entre los que destaca "Luis Veldrof, aposentador mayor y conserje del Real Palacio".

A pesar de ser un gran pintor de género, el sevillano Antonio María Esquivel logró sus mayores éxitos como retratista. De los cuatro óleos de la muestra sobresale su cuadro colectivo "Ventura de la Vega leyendo una obra en el Teatro del Príncipe". Federico Madrazo tiene asimismo una importante representación –siete óleos- dentro de su espléndida galería de retratos de las personalidades más prestigiosas del ambiente cortesano madrileño de la época. También está presente su hijo Raimundo Madrazo, cuñado que fue de Fortuny (su hermana Cecilia se casó con el pintor granadino), del que vemos, entre otras obras, el retrato de "María Hahn, esposa del pintor".

Completan la exposición cuatro óleos de Sorolla, pintor valenciano que alternó sus clásicas escenas playeras y obras de denuncia social con abundantes retratos de la burguesía. Ello le permitió gozar de tranquilidad económica y trabajar sin problemas en sus investigaciones estilísticas. "La niña María Figueroa vestida de menina" es un ejemplo.

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Nº 19 - Marzo de 2007

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