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El retrato español en El Prado. Del Greco a GoyaMuseo de Bellas Artes de Bilbao.De Goya a SorollaAula de Cultura de BBK, Bilbao. Por Alberto López Echevarrieta
Reyes, nobles y negociantes varios sintieron el deseo
de que sus rostros quedaran plasmados en los lienzos en un intento de
dejar un testigo a la posteridad que inmortalizara su obra. Encargaron
los retratos correspondientes a consumados maestros de los pinceles que
actuaron como si de fotógrafos de época Tres iniciadores La Corte de Felipe II dispuso de tres retratistas: Antonio Moro, Alfonso Sánchez Coello y Juan Pantoja de la Cruz. Sánchez Coello (1531-1588) supo aprovechar la docencia recibida del flamenco Antonio Moro y, aunque produjo bastante pintura religiosa e incluso fue llamado a El Escorial, es el retrato su verdadera inclinación artística. Aquí se nos muestra su "Autorretrato", un óleo sobre tabla que data de 1570. Con Pantoja de la Cruz (1553-1608) el retrato se acerca a las pautas barrocas; sus personajes se sitúan junto a una mesa o un sillón, caso de "Isabel Clara Eugenia" que podemos ver junto a "Retrato del Emperador Carlos V, según Tiziano", "La Reina Isabel de Valois, según Sofonisba Anguisciola" y el "Nacimiento de la Virgen". Sus efigies de Felipe II, ya muy envejecido, y de Felipe III son testimonios de la persistencia de la escuela retratista española a final del siglo XVI. El Greco, Velázquez y Murillo
Fueron tiempos de esplendor artístico en el que brillaron Juan Bautista Maino, Luis Tristán, Juan Sánchez Cotán, Alonso del Arco, Martínez del Mazo, Francisco Caro, Rizi y Claudio Coello. Coello, de quien tenemos su versión pictórica de "El padre Cabanillas", adquirió tal maestría en su pintura que puede considerarse como el artista más importante de la corte entre los de su generación y, quizás, el último gran pintor de la escuela madrileña. Presentes también en esta exposición Murillo, con su óleo "Nicolás Omazur" que posee un tono de "vanitas"; Goya, con "Tadea Arias de Enríquez", "Carlos III, cazador", "El general don Antonio Ricardos", "Retrato de Carlos IV", "María Luisa de Parma" y "La infanta María Josefa de Borbón"; Luis Paret, tan vinculado a la historia de Bilbao, con su "Autorretrato en el estudio", etc. El complemento La exposición del Museo de Bellas Artes de Bilbao se complementa con la del Aula de Cultura de la BBK que, continuando con "El retrato español en el Prado", ofrece la etapa comprendida entre Goya y Sorolla, una reflexión de los pintores del siglo XIX que continuaron con la tradición de lo que se ha dado en llamar el Siglo de Oro de la pintura española. El itinerario lo inicia Goya con cuatro óleos
sobre lienzo, "El actor Isidoro Márquez", "Josefa
Bayeu", "Autoretrato" y "Fernando VII ante
un campamento", para continuar con A pesar de ser un gran pintor de género, el sevillano Antonio María Esquivel logró sus mayores éxitos como retratista. De los cuatro óleos de la muestra sobresale su cuadro colectivo "Ventura de la Vega leyendo una obra en el Teatro del Príncipe". Federico Madrazo tiene asimismo una importante representación –siete óleos- dentro de su espléndida galería de retratos de las personalidades más prestigiosas del ambiente cortesano madrileño de la época. También está presente su hijo Raimundo Madrazo, cuñado que fue de Fortuny (su hermana Cecilia se casó con el pintor granadino), del que vemos, entre otras obras, el retrato de "María Hahn, esposa del pintor". Completan la exposición cuatro óleos de
Sorolla, pintor valenciano que alternó sus clásicas escenas
playeras y obras de denuncia social con abundantes retratos de la burguesía.
Ello le permitió gozar de tranquilidad económica y trabajar
sin problemas en sus investigaciones estilísticas. "La
niña María Figueroa vestida de menina" es un ejemplo. |
Nº 19 - Marzo de 2007
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