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Chuck Close. Pinturas 1968-2006


Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid.
Del 6 de febrero al 7 de mayo de 2007



Por Mariano de Blas


Chuck CloseChuck Close impone su trabajo mediante rotundas enormes cabezas totémicas de un inquietante parecido pseudofotográfico. Es un artista cuya obra se reproduce mal. Su reproducción provoca la engañosa similitud con la fotografía porque no se aprecia ni la textura ni las dimensiones. Por ello es decisivo contemplar su trabajo in situ para apreciar que tiene más de pictórico que de fotográfico, por lo que a signo manual se refiere, aunque presente varias peculiaridades especiales.

La muestra, con treinta obras, abarca la totalidad del periodo de su obra, como artista formado, desde 1968 a 2006. Chuck Close es considerado uno de los artistas norteamericanos más importantes. Tras su paso por Madrid, la muestra viajará al Ludwig Forum für Internationale Kunst, Aquisgrán (Alemania), en donde estará desde el 26 de mayo hasta el 2 de septiembre del año actual.

Close nace en 1940 en Monroe, un pequeño pueblo del Estado de Washington, en el noroeste de USA. Doctorado en 1964 en Bellas Artes por la universidad de Yale, y después de un año becado Fulbright en Viena, trabaja como profesor durante dos cursos en la Universidad de Massachussets, en Amherst, Chuck Closepara pasar a iniciar su carrera artística en la ciudad de Nueva York.

En sus casi cuarenta años de carrera, Chuck Close nunca se ha alejado mucho de la gran cabeza frontal que domina el plano del lienzo. Sobre esa composición frontal ha realizado diversas intervenciones técnicas. No ha cambiado el contenido iconográfico, pero ha incidido en el protagonismo de la técnica, como elemento formal e involucrado en el proceso de realización de la obra, no sólo como un medio de conseguir una forma, sino como una aproximación conceptual a la obra mediante el proceso. De esto resulta que la misma técnica pictórica sea un componente esencial del contenido de la obra. Por ello se puede concluir que el contenido no son sólo los retratos, ni los retratados, ni sus dimensiones, sino que además es el cómo ha realizado esas obras.

En sus inicios, Close se inclinó hacia una pintura ligada al expresionismo abstracto, herencia de sus años universitarios en Yale donde, junto a sus compañeros, seguía la pintura de De Kooning y Arshile Gorky. Sin embargo, el artista explica que "A mediados de los sesenta, me encontraba bastante cansado de lo que había hecho hasta entonces, trabajos abstractos que realizaba en apenas un día. Entonces decidí ir justamente en la dirección contraria, y dejar de basar mi expresión plástica en los dogmas claros y clásicos del arte". Cambia de estilo por una necesidad "moral" (que diría Meyer Schapiro), por una necesidad de expresarse de otra manera, porque las condiciones en las que vive el artista así lo demandan. Una nueva dimensión y aprehensión de la realidad produce una nueva manera de trabajar el arte. No es pues el cambio de estilo la consecuencia de una moda caprichosa y superficial. Close cambia la concepción del tiempo y del espacio. Close comienza, como estudiante, manejando el espacio siguiendo al expresionismo abstracto, Chuck Closeun espacio romántico y ‘desordenado’. Un lenguaje gestual que persigue la manifestación del inconsciente mediante un acto "ritual" que produce un "acontecimiento" (Harnold Rosenberg). Después, Close se desplaza del grafismo del gesto como catarsis y resultado en la obra, a trabajar con un espacio "clásico". Este espacio clásico se sustenta en el orden, en montar un engranaje formal que funciona basándose en criterios claros y definidos. No es el resultado de un acto ‘procesual’, como el gesto, sino que es un desarrollo en donde el gesto se dosifica en un tiempo dilatado, domesticado absolutamente por unos criterios precisos, perfectamente pensados, racionalizados y discursivos, mediante el aprendizaje y el ensayo de una técnica elaborada metódicamente. Ya no se persigue la desinhibición, sino la excelencia en el dominio de unas herramientas de expresión aceptadas y convenidas previamente.

La emoción pierde su protagonismo ‘procesual’. Ya no es una herramienta por la que se accede a la realización de la obra. Sino que se interioriza (ya que todo arte necesita de una emoción) para no ser requerida en el acto de realización de la obra. Close no sólo la elimina de la práctica manual (eludiendo el brochazo amplio e intuitivo), sino también de la imagen referencial misma. Parte de modelos conocidos, por lo que no ha de sentir la emoción de servir a la necesidad del parecido, y por lo que no ha de confrontarse al impacto de enfrentarse a un rostro desconocido. Sus modelos son rostros familiares por los que la cotidianeidad de la mirada puede centrarse en elementos experimentales formales alejados de los sobresaltos de la emoción surgida cuando se encuentra con la novedad. Sus retratos son campos experimentales, no encargos que han de parar en poder de los retratados.

Chuck Close parte de la fotografía, un elemento cuasi objetivo. En donde intenta "pintar de la manera más neutral posible, sin una emoción especial", porque lo que busca "es incrustar en la imagen signos de lo que ha sido la vida de la persona hasta que yo la retrato". En su iconografía hay una constante en el interés por el rostro, lo que constituye la ‘obsesión’ formal del artista que sin duda está vinculada a un particular detonante emotivo, el impacto del rostro en la mirada. Sin embargo, él manipula la consecuente emoción que se siente frente a la presencia del otro. En este lugar no sólo se tiene al modelo delante de tus ojos sino su olor, su sonido, su calor humano cercano, lo que contribuye a una suerte de emoción que Close quiere evitar trabajando en la distancia que permite la fotografía. Con la fotografía como modelo, sólo la mirada, y si acaso el recuerdo, confluyen.

Su técnica funciona mediante la sucesión de retículas abstractas, desemejantes a la pantalla de la televisión (al contrario de lo que se ha escrito), pero similares a los trazos, en cierta medida regulares, de los impresionistas. Pero sobre todo es semejante a la pincelada sintética y uniforme de los puntillistas, especialmente en los comienzos de Close, hasta el uso paulatino del pincel en 1987. Incluso al principio de su carrera, en los setenta, este artista imita tanto el mecanismo de la visión como el proceso mecánico de reproducción, empleando los colores primarios rojo, amarillo y azul, con los que genera, al superponerlos, toda la gama de colores. Chuck CloseEstas retículas se asemejarían al punteado de Lichtenstein y al de los anuncios en las vallas publicitarias (que se pueden apreciar muy de cerca en los andenes del metro). La diferencia con los anteriores radica en que con Chuck Close no son círculos de color uniformes, sino micro cuadros abstractos reticulares que en su conjunto forman una imagen mimética. Fontcuberta está exponiendo ahora en ARCO unas fotografías compuestas con unas muy pequeñas fotografías (retículas) obtenidas de forma aleatoria con imágenes* que hacen referencia a la imagen principal grande. Marcus Marvey pintó en 1997, su monumental "Myra" (en alusión a la asesina de niños Mira Mindely), con una pose monumental frontal muy parecida a las de Close. Este retrato de Marvey está conformado por pequeños cuadros reticulares realizados por niños. En todos los casos, se aprecia la reconstrucción evidente e intencionada de mostrar la urdimbre de la imagen. Esto es en suma, la base misma de la pintura ilusionista, del color luz, de la configuración de trazos ‘abstractos’ (en la mirada cercana), convertidos por el ojo en formas potentes y reales (en la mirada a distancia), que ya descubrieron los venecianos en el XVI, con Tiziano a la cabeza. Es curioso que ahora con Close, esos trazos se hayan querido identificar con la abstracción, a diferencia del XVI (Tiziano) o del XIX (impresionistas y puntillistas). Se ha afirmado que ha seguido un proceso inverso postmoderno en cuanto que ha trastocado la abstracción convirtiéndola en figuración. Los trazos ‘abstractos’ realizados por los pintores post abstractos son formalmente similares a los de la preabstracción, pero conceptualmente tienen otra hermenéutica. La hermeneuta que proviene de una cultura que reconoce precisamente el concepto y la estética de la ‘abstracción’. Sin embargo, estos trazos ‘abstractos’ de Close tienen la misma intención de crear una imagen mimética que la de los otros artistas figurativos de antaño. Al contrario, el punteado protagonista de los primeros cuadros de Damien Hirst, que también se pueden ver ahora en ARCO con las Spots y las Spin paintings, no pretende otra cosa que una obra abstracta, sin referencia figurativa.

Es importante resaltar que las técnicas que emplea y ha empleado Chuck Close no son las de un uso del pincel de forma tradicional. Comenzó cubriendo las cuadrículas del lienzo con su huella dactilar, de manera que las más intensas cubrieran los negros y los grises más oscuros, y las más claras, las zonas más luminosas del cuadro. Entonces sólo manejaba una paleta en blanco y negro. Después empezó utilizar el aerógrafo para cubrir los espacios, con teselas de papel redondas teñidas en diferentes tonalidades de blanco, gris y negro, que luego pegaba e iba superponiendo en el lienzo. Como se puede apreciar, eludía el uso del pincel, lo que le proporcionaba un novedoso planteamiento de la urdimbre de la imagen figurativa. Close se extendió a diversas herramieChuck Closentas como cuchillas de afeitar y borradores eléctricos e introdujo el uso del color. Su método de trabajo comenzó dividiendo la fotografía ‘modelo’ en una cuadrícula que se transfería a otra de mayor tamaño, trazada sobre un lienzo de 270 x 210 cm. Este proceso ha sido similar al empleado tradicionalmente para ampliar los bocetos de las grandes obras pictóricas. Proceso normalmente realizado por los ayudantes del Maestro en el taller. Así se puede apreciar las similitudes con las tradiciones de la pintura entremezcladas con innovaciones formales y conceptuales.

En 1988 Chuck Close sufrió un neurisma de la médula espinal que le produjo una tetraplejia. El artista, en un ejemplo de superación de esa tremenda limitación, recomenzó a pintar ayudándose con una férula con la que sostener el pincel. El resultando es que sus pinceladas se han convertido en más amplias y libres, de forma que, en los trabajos más recientes, esos trazos informes (abstractos) de color producen una distorsión semejante a la de una trama de cristal. Con el pincel, trabajosamente sostenido por la férula, las cabezas están más ‘pintadas’ y menos ‘fotográficas’, con módulos más grandes, enfatizando aún más la claridad de procedimiento, pero enturbiando de una forma expresionista la imagen. Asimismo, recondujo su paleta hacia colores brillantes como el fucsia, el amarillo mostaza, el violeta oscuro y el turquesa. Esa vuelta al pincel y al óleo, que no usaba desde sus primeros escarceos expresionistas, ya había comenzado un año antes, en 1987.

Con los primeros retratos (1968) en blanco y negro, trabajó desde fotografías de amigos como Richard Serra, Nancy Graves, Philip Glass y desde luego su propio autorretrato. Después han figurado los escultores Nancy Graves y Richard Serra, el pintor Francesco Clemente, el músico Philip Glass, la esposa de Close, Leslie, sus hijas Georgia y Maggie, su suegra, y desde luego, él mismo, en numerosos autorretratos. A menudo de gran tamaño, estos primeros planos fotográficos producen un gran impacto visual. La enorme cabeza se convierte en un tremendo artefacto artístico en sí, transcendiendo del documento y de la narrativa de un rostro. La obra de Chuck Close engendra una inquietante desazón entre lo tradicional y lo postmoderno, inquietud resuelta por la fuerza formidable de su trabajo.

*Mediante un programa freeware de fotomosaico conectado on line al buscador Google, que localiza imágenes, al aplicar como criterio de búsqueda nombres bajo una premisa dada. Por ejemplo, diputados españoles en activo.

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Nº 18 - Febrero de 2007

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