Chillida. Lenguaje Natural
Fundación Canal. Madrid. Del 20 de diciembre de 2006 al 18 de febrero 2007
Por Julia Sáez-Angulo
La
muestra, titulada Chillida. Lenguaje Natural, se hace en colaboración
con el museo Chillida-Leku (Hernani. Guipúzcoa) de donde proceden
las piezas. Un recorrido por el quehacer plástico y estético
de Eduardo Chillida. Tanto las esculturas como las gravitaciones (Papeles
superpuestos y sujetos con hilos casi invisibles) del escultor reflejan
el gran empeño del autor en profundizar en el espacio.
Homenaje a Pili, 2000. Museo Chillida
Leku
Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924-2002) ha
sido uno de los artistas españoles con más proyección
internacional en el siglo XX. Sus esculturas más célebres
son, entre otras, El peine de los Vientos, construida hace 30
años en la capital donostiarra y Elogio del Horizonte
en Gijón. Falleció sin ver concluido su gran sueño:
el proyecto Tindaya, cuya maqueta se expuso en ARCO. Se trata de una obra
pública en el corazón de una montaña en la isla canaria
de Fuerteventura.
"En Tindaya todo está hecho. Concluirlo es
sólo una cuestión ingeniería, voluntad política
y dinero", declaró el hijo del escultor. Eduardo Chillida
trabajó con el desaparecido José
Antonio Fernández Ordóñez en el campo técnico
para cerrar el proyecto.
Piedra, hierro, hormigón y tierras (lurras en
vasco) ponen de manifiesto el deseo de indagar en el lenguaje natural,
según explicó Ignacio Chillida, grabador él mismo,
que ha llevado a cabo toda la obra gráfica de su padre. La muestra
se completa con un documental sobre la vida y obra del escultor vasco,
realizado por Susana Chillida, hija del escultor, y un cuidado catálogo
con fotografías de Catalá Roca y Jesús Uriarte junto
a escritos y pensamientos de poetas y amigos del artista.
Proyecto Peine del Viento II, 1968.
Fotografía de Jesús Iriarte
El alabastro ha sido uno de los materiales preferidos
por Eduardo Chillida porque le gustaba su poder de absorber la luz y después
proyectarla, con independencia de su facilidad para trabajarlo. Como ejemplo:
la pieza titulada Homenaje a Pili, la esposa y gran colaboradora
del escultor. El artista sentía aversión y preferencia por
los diversos materiales. Con la alfarería tuvo una experiencia
negativa en su juventud.
En
los últimos años de vida, Eduardo Chillida era consciente
de la pérdida de sus fuerzas pero no de los objetivos artísticos.
Sabía que todo se iba para abajo menos su percepción de
hasta donde podía llegar el arte en el espacio. Su obsesión
era podar lo superfluo para llegar a lo esencial.
Hijo artístico del escultor donostiarra Oteiza,
lo trascendió, al elevarse por encima del puro constructivismo
y la caja vacía. Eduardo Chillida mereció el premio europeo
Carlomagno y es uno de los nombres españoles más considerados
en el arte del siglo XX.
Elogio del agua, 1987. Museo Chillida
Leku
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