Howard Hodgkin
Museo Nacional Centro de Arte reina Sofía. Madrid.
Del 17 de octubre de 2006 al 8 de enero de 2007.
Los apliques gozosos del color
Por Julia Sáez-Angulo
Se
trata de su primera exposición retrospectiva en España y
pone de relieve la merecida fama de este autor plástico, lleno
de vitalidad en su abstracción vibrante. Luz y color como poética;
sensual y exquisito al mismo tiempo. Viendo su trabajo, el visitante aparca
la vieja afirmación por obsoleta de que "la pintura ha muerto".
La exposición ha sido organizada por la Tate Britain,
el Irish Museum of Modern Art de Dublín y el Museo Reina Sofía.
Los comisarios de la muestra son Enrique Juncosa y Nicolás Serota.
La obra de Hodkin revela la inmediatez del trazo que acapara el instante
fugaz, no como la fotografía sino como la siente la mirada del
pintor. Pintura retiniana ciertamente, pero bella y luminosa como pocas.
Con razón Hodgkin es un autor largamente respetado y cotizado en
su país durante más de cuatro décadas.
Emociones, sentimientos, acontecimientos o lugare s
los refleja este colorista a quien se le relaciona con artistas como Matisse,
Vuillard, Corot, Cezanne, Degas... Ciertamente su pintura se prende en
las retinas como la de pocos pintores puede hacerlo. De sus antiguos "retratos"
de encuentros sociales ha pasado a obras de gran formato como el mural
que ocupa la fachada del edificio de Charles Correa para el British Council
de Delhi. Un mural que rompe con su color la sobriedad de la construcción.
Hodkin celebra sus 60 años como pintor en una
plenitud gozosa, con un magisterio para muchos pintores jóvenes
que ven en él un espejo de que la pintura todavía tiene
mucho que decir y disfrutar. Su capacidad expresiva con el gesto y el
brochazo resulta asombrosa. Para Hodkin "la pintura es un proceso
de destilación que condensa la esencia del ser más que la
anécdota de la descripción", señala Serota.
La
exposición del Museo Reina Sofía presenta un recorrido completo
de la carrera de este autor, cuya madurez se suma a la gran atención
de público que despierta. Enérgico y sutil al mismo tiempo,
los cuadros de Hodkin son hoy piezas codiciadas de museo. Sus manchas,
puntos, destellos o bandas de color sin perder el pulso de la mano esconden
modelos que bien pudieran ser tachaduras de sus antiguos "matrimonios
infelices" que representara en una primera época.
Algunos críticos explican que su pintura es diferente
antes y después de "salir del armario", según
expresión utilizada por el mismo autor, para indicar que la manifestación
homosexual del artista le hizo sentirse más libre y
expresarse con más tino. No es tan fácil establecer una
causa y efecto tan evidentes. Ciertamente en el mundo de las artes plásticas
las implicaciones homosexuales tienden a imponerse con frecuencia como
opiniones interesadas, que llegan en algunos casos a una verdadera "mafia
rosa" poderosa y excluyente. Aparcada esta cuestión, lo cierto
es que la estética y poética de Howard Hodkin está
bien perfilada en un arte rotundo, fuerte y restallante de color. Un artista
poderoso.
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