Gonzalo Páramo Pino. Babel
Fundación Metrópoli. Alcobendas-Madrid. Desde el 26 de octubre de 2006 hasta 15 de enero de 2007
Texto: Arancha Oña Santiago Fotografías: Carlos Calderón
La reverberación artística de la
escritura pensada
En
la esfera de una filosofía holista que integra arquitectura, ciencia
y tecnología, arte y entorno en unidades singulares de idiosincrasia
plural, la Fundación Metrópoli recoge y expone la obra de
Gonzalo Páramo Pino, burgalés de nacimiento y ciudadano
de diferentes ecosistemas. Su obra, un crisol alquímico donde naturaleza
y arte se funden como medios y fines de un propósito superior,
se desliza con agilidad entre la estética y la ciencia, el pensamiento
y la experiencia, entre diferentes racionalidades que invitan al cálculo
y a la expresión, siempre a través de una voluntad plenamente
individual donde la libertad no es una ficción sino el fundamento
de su creación y de su responsabilidad.
A Páramo le gusta indagar, experimentar y descubrir
nuevos aspectos de la naturaleza, reconociendo el arte como representación
y forma de expresión. En el intento de evidenciar algunos de sus
secretos, Páramo equilibra con originalidad lo orgánico
con lo que no lo es, e inspirado por su musa, crea formas y tonalidades
acompañadas siempre del brillo de la reflexión y sus pensamientos,
uno s
pensamientos escritos al revés y unos escritos que versan sobre
su propio mundo, un mundo verdadero y único producto de su imaginación
y voluntad, un mundo donde la estética se convierte en la vibración
de su ética.
Páramo hace de la escritura su señal de
identidad artística y crea una encrucijada creativa y original
que le confiere estilo propio. Liberado de la hermenéutica que
los demás puedan hacer del significado de sus escritos, el artista
centra su interés en la reverberación de su belleza y su
armonía, toda una polifonía de cálculo y experiencia
que se dirige al mundo de los sentidos y la razón, un ir más
allá que se desenvuelve entre la libertad y la necesidad del arte
y la naturaleza. Una obra en la que escritura, formas, técnicas
y colores trabajan conjuntamente en la creación de una simbología
interpretativa capaz de leer entre sus líneas descubriendo cánones
y geometrías que confluyen con sus pensamientos; una proporción
entre significado y estética dirigida por un compás de imaginación
por experiencia, marcado por el ritmo de su técnica y la respuesta
de sus materiales, un proceso de refinamiento de sus pensamientos que
prepara un espacio adecuado a la manifestación de su visión
y la construcción de su realidad.
A
modo de Ouroborus, serpiente simbólica representada en algunas
de sus obras, el trabajo de Gonzalo se desenvuelve entre el principio
y el fin de su imaginación, entre la destilación de su técnica
y la condensación de su pensamiento, entre lo volátil y
lo fijo, una perspectiva que a modo de koan, abre un ángulo
más en el complicado prisma de la naturaleza a través de
pensamientos asociativos que revelan y evidencian otras esferas de concepción
de la realidad, una realidad múltiple que a veces se traduce en
perspectivas superpuestas y una identidad artística imbuida de
proporciones artístico – matemáticas, ciencia y creatividad,
un proceso alquímico en el que el artista a modo de cirujano conecta
los hemisferios del arte y de la ciencia a través de los criterios
del conocimiento y la estética, configurando así una esfera
autónoma y original.
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