Gustave Moreau: Sueños de Oriente
Fundación Mapfre. Instituto de Cultura. Avda General Perón, 40. Madrid.
Madrid. Del 8 de noviembre de 2006 al 7 de enero de 2007
Por Julia Sáez-Angulo
El artista francés Gustave Moreau es el máximo
exponente del simbolismo, cabeza de fila de un movimiento que habría
de influir largamente entre los estetas del XIX y el XX. Mujeres de Salomé,
Judit o Dalila eran para él el prototipo de personajes femeninos
poderosos y peligrosos. Él los representó sucesivamente
en dibujo, acuarela y óleo. Oriente bíblico u Oriente árabe
son tema de las obras de esta exposición que ha sido comisariada
por Marie-Cécile Forest y Pablo Jiménez Burillo.
Se
ha querido recrear el Museo Moreau de París, tal y como lo concibió
el artista, por eso, las paredes de la Fundación Mapfre se han
pintado de rojo palaciego para dar albergue a una espléndida colección
del simbolista francés más célebre, padre de todas
las iconografías del esteticismo que vendrían después.
"Gustave Moreau. Sueños de Oriente",
es el título porque el pintor gustaba del preciosismo oriental
muy en boga en su época y porque en sus cuadros daba rienda a todo
un mundo de fascinación de personajes y ropajes orientales que
hacían soñar.
La sensibilidad del siglo XXI está muy lejos de
este tipo de pintura simbólica que hiciera Gustave Moreau, pero
se disfruta con la mirada retrospectiva a una obra en la que el autor
dibuja sobre el pigmento para dar esa rica orfebrería. La aplicación
del pigmento, a veces revela ciertos toques matéricos.
Italia único destino
Pese a que Moreau sólo viajó a Italia,
al finalizar sus estudios de Bellas Artes, en 1859, leía y se documentaba
a fondo en bibliotecas, revista y fotografías para recabar información
sobre Oriente, El pintor Odilón Redón lo llamó "maestro
brujo" porque su pintura es una orfebrería de pigmento, dibujo
y color.
Le gustaba representar a las mujeres castradoras como
Salomé, Judith y Dalila, que según la crítica representan
a la mujer finisecular que emerge impara ble
en busca de la inteligencia y el poder ocupado por los hombres. Dibujos,
acuarelas y óleos en una sucesión atenta, reflejan el virtuosismo
de este pintor.
Entre los cuadros más relevantes de esta muestra
se encuentran "Salomé" y "El triunfo de Alejandro
Magno", en los que Moreau quiso, respectivamente, representar la
sensualidad (en este caso cercana al dibujo de Ingres) y la riqueza fascinante
y perturbadora camino del Oriente. También se expone la "Salomé
tatuada", en la que el cuerpo de la bailarina, hija de Herodías,
aparece con tatuales de diversos motivos simbólicos.
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